Carta de Esmógico City

¿Periscope o Periespión?

El cronista no podía dormir porque, en la alta noche le llegaba un metódico golpeteo estruendoso y sacudidor de ventanas, que era emitido desde la acera donde se alza el condominio en que el susodicho habita (y decir "donde vive" sería quizá exagerado, por la demasiada edad que el cronista sufre y que lo desvitaliza cada vez más, pobrecillo).

Tras arrojarse del lecho, y, en piyama y bata, salir de su apartamento y bajar a la portería, fue informado por el policía-portero de turno de que el tactactac insomnizador se debía a que, en la acera más próxima de la avenida Río Mixcoac, unos hombres de uniformes anaranjados perforaban el cemento para instalar un poste en lo alto del cual se pondría... ¡una cámara de televisión!, y quién sabe por qué se hacía eso.

Un vecino del mismo condominio, también insomnizado por el tactactac y también bajado a la portería para averiguar la causa de aquel ruidero, opinó que el poste y la cámara serían los del recientemente famoso Periscope y que un ejemplar de ese "ojo urbano" (como aseguraba que lo había rebautizado el profesor Ifigenio Lanza, un notable erudito en asuntos citadinos) se plantaría allí para vigilar a los automóviles que transitasen a excesiva velocidad por la avenida Río Mixcoac, lanzándose, peligrosamente raudos como metálicas bestias ebrias de gasolina, al cruce con la avenida Universidad, en un límite de la colonia Florida.

El cronista, que desde hace décadas ya no practica un mediocre automovilismo y ahora suele ser ciudadano de a pie, estaba a punto de aplaudir al tal Periscope, pues no pocas veces, arriesga la vida al cruzar casi diariamente por ese cruce, pero oyó a otro condómino, igualmente alarmado y descendido a la portería, que el tal invento es cosa del gobierno de Esmógico City, y será un mirón totalitario, una mirada policiaca, una especie de orwelliano Big Brother, para tener "aún más vigilados a los ciudadanos" posiblemente sospechosos de "delincuenciar" en las calles capitalinas.

El cronista se quedó perplejo (y que nadie confunda la palabra creyendo que es otra que hace rima), pues cree que ese otro condómino vecino acaso delirantemente teme que el gobierno se haya puesto sospechosista y considere al ciudadanaje altamente "sospechosable" de cualesquiera delitos.