Carta de Esmógico City

¡Oh, las jaurías en la ciudad!

Al cronista se le ha erizado el ya muy ralo y blanco cabello (poco patriarcal, conste) cuando, gracias a un informe de la Secretaría de Salud, se enteró de que en el entorno vital del Distrito Federal y de la zona Metropolitana existen “más de veintitrés millones de perros y gatos, uno por cada habitante”. O sea que al cronista (quien desde la muerte de su amada gata Polvorilla no desea tener ya en en su hogar ningún animal casero, pues no quiere que el fallecimiento del mismo en un día inevitable le duela en el corazón), le han de tocar, en teoría y a saber si más adelante sería en la realidad, poco menos de tres de esos animales callejeros.           

A las pocas líneas, ¿por encubridora simpatía o por mero desdén?, el informe de la misma Secretaría deja de lado a los gatos y, en cambio, trata extensamente de los perros. Parece que éstos, cuando eran salvajes, formaban manadas en los bosques y los páramos, pero luego, empezaron a invadir las ciudades  para civilizarse y, si hubiera suerte, conquistar la condición hogareña. Pero ahora, y aquí, en esmógico City y alrededores, se arrejuntan en grandes pandillas técnicamente llamadas jaurías, toman ciertos espacios públicos: avenidas, calles, callejones, cruceros,  parques y jardines, y se vuelven peligrosos para los ciudadanos en dos pies, no sólo porque a veces dichos canes, quizá por algún antiquísimo rencor históricamente documentado y justificable, atacan a los humanos a mordidas (a veces  peores que las de mordelones en dos pies), sino sobre todo porque en sus dientes y pellejos habitan otros animales, unos poderosos si bien pequeños huéspedes como las pulgas y las garrapatas, que trasmiten virus y bacterias producidos por los alimentos podridos, las heces, las cacas y otros desechos dañinos a la salud, depositados en los suelos citadinos.             

Y el cronista, ya algo inquieto, se pregunta si tales recientes concentraciones caninas en espacios públicos de Esmógico City se deberán al mero instinto animal… ¿o acaso los perros de la ciudad, para liberarse del yugo del hombre, estarán formando grupos guerrilleros… o partidos políticos?