Carta de Esmógico City

Nuestra gallarda torre Latinoamericana (I)

El cronista, como cualquier esmogicano, es habitante de por lo menos dos ciudades: aquella que su memoria le presenta hasta el último minuto del tiempo pasado, la dependiente y gris urbe llamada México DF, y la urbe capital en la que millones de seres que habitamos en tiempo presente: la flamantemente bautizada Ciudad de Méxíco... aunque, a decir verdad, siempre se la llamó así, cada uno según la vivía, la quería o la malquería (y dejemos por ahora la tercera ciudad: aquella puramente ideal, o soñada en la que desearíamos vivir).

Y he aquí, respecto a las dos ciudades primeramente mencionadas, que el cronista, si le preguntan cuál considera que es el icono emblemático de las mismas, después de rascarse el entrecejo (modo de reavivar el cerebro, según un refranero antiguo... recién inventado por el cronista) diría que la llamada Torre Latinoamericana, la que se erige en la esquina también emblemática del centro de la ciudad, la de la calle Madero y la avenida San Juan de Letrán.

¿Y por qué?, puede que le pregunten al cronista, y éste parpadeará asombrado y autoinquisitivo antes de responder: porque dicha torre la considero como mi hija, pues la vi nacer desde antes de su considerado sesenta aniversario, que fue el 30 de abril de 1956, fecha de su inauguración formal. Y el tal parto había durado ocho años de proyectos y duros trabajos que debieron transcurrir después de haber sido pensada esa gallarda obra arquitectónica e ingenieril de ciento ochenta y dos metros de altura, de cuarenta y cuatro pisos de ventanales... y (esto impresiona menos) de veinticinco mil toneladas de peso.

Además, el cronista no pocas veces ha vivido, aunque fuese por unas horas, desde dentro de dicha torre, y... Pero, ay, se debe enviar el artículo a la sección Ciudad de Milenio, y se dejará para un próximo miércoles una croniquilla (esperemos que no una cronicucha) de las experiencias propias habidas en relación con el edificio que entre 1933 y 1960 fue el sexto entre los más altos del mundo.