Carta de Esmógico City

¿Existe el crimen organizado, inorganizado o de mero relajo?

Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, que conserva no poco del niño que fue (como todavía delataría su rostro casi infantil, pese a que las nieves del tiempo empezaron ya a infiltrársele en el copete curiosamente cóncavo), debe ser vocacionalmente un hombre tierno aunque profesionalmente también sea un hombre político, pues envió todo su cariño a Isabel Miranda de Wallace, la presidenta de la organización Alto al Secuestro, muy contraria a él en ese asunto del crimen organizado en Esmógico City.

Ambos personajes públicos han discrepado sobre un asunto nada baladí, aunque parezca de índole meramente verbal. Y cada uno le apuesta a sus datos.

Según doña Isabel, los tipos que extorsionan y cobran derecho de piso a los comerciantes del Centro y de la colonia Condesa son una avanzada del cártel de Los Zetas, es decir, que son, precisamente, del crimen organizado. Y según don Miguel Ángel, sí, hay criminales pero nada más los desorganizados, porque a los otros, los organizados, no se les ve o percibe o avizora por tales rumbos ni por otros de esta ciudad.

El cronista, que no tiene datos acerca del asunto, pero algo ve y oye y vive de lo que ocurre en Esmógico City, piensa que si acaso no existe el crimen organizado, ya más que bastante tenemos los del ciudadanaje con el crimen inorganizado. El nombre no es la cosa, afirman los filósofos, y hasta la Julieta shakespeareana decía que una rosa seguiría dando su perfume aunque se le pusiera otro nombre. El caso es que el ciudadanaje de Esmógico City tiene la dizque fantasmagórica idea de que, ya sea organizado o ya caótico o relajiento, el crimen, organizado o inorganizado, y cualquier modo en que se le adjetive, quizá no existe concretamente en Esmógico City, pero su fantasma actúa, o sea que se manifiesta en los hechos.