Carta de Esmógico City

Crónica adelantada de nueve días de sequía

El cronista, que por muchos años ha habitado en la Ciudad de México y que que por eso es mexiqueño (el gentilicio que más le cosquillea para asumir tal condición), ha leído con espanto la noticia, dada por la dirección del Sacmex, siglas del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, de que a más de 400 colonias dentro de 13 delegaciones necesitadas de revisión y reconstrucción de sus tuberías, se les suspenderá el servicio de agua durante nueve días a partir del 29 de enero de 2016, lo cual significa que por más de una semana la mitad de la población capitalina, including el cronista, se quedará sin el indispensable líquido.

Con alarma casi solemnizada en angustia, el cronista advirtió que la primera de dichas delegaciones, puestas en impasible e implacable orden alfabético, es la de Álvaro Obregón, donde, ¡vaya mala onda!, precisamente se sitúa la colonia Florida, en la cual tal tecleador tiene su domicilio y su lugar de tecleo y de algún recreo.

Si bien el susodicho mexiqueño, a quien la edad ha ido haciendo más adaptable, aunque ya poco adoptable, se "resignó", jejejé, a beber vino y cerveza (y no tanto tequila, pues los cactos licuados dan más sed), se preguntó cómo hacer para darse el cotidiano duchazo en el cual se entrega al cosquilleo del agua y al torpe pero animoso canturreo de Singing in the rain (canción que por algo es título de una de sus 10 películas favoritas). Y la sola solución que halló al problema de higiene (pues el de la beberecua ya estaría resuelto) fue la de almacenar agua en un recipiente de plástico de aproximadamente las dimensiones de un ataúd de muchacho de 12 años (y ustedes disculpen el símil sombrío pues el cronista no halló cinta métrica y además no sabe calcular altura, anchura y hondura de un objeto).

El cronista confiesa que mientras guardaba agua a fuerza de cubetazos desde el grifo de la tina hasta el receptáculo rectangular, se sintió un poco acaparador, pues olvidó previamente avisar a los otros condóminos y al resto de los ciudadanos de que haría tal "maniobra", por lo cual, atento a la salud de su alma mexiqueña y cronicadora, ahora se apresura a hacerlo por medio de estas líneas... y espera que los lectores, si los hay, tengan piedad del tecleador olvidadizo.