Carta de Esmógico City

Comunicado de la ATACM a la SSPDF

La ATACM (esto es la Agrupación de Transeúntes Aterrados de la Ciudad de México, sociedad muy fresca, pero no por desvergonzada, sino por ser muy reciente, pues todavía anoche acababa de formarse en asamblea de dedos índices levantados en unanimidad por sus dos agrupados, o sea el cronista y su viejo ángel de la guarda, aún más aterrado pues el mal estado de sus alas y un fuerte resfriado ya no le permiten volar, de modo que está velozmente peatonizándose, pobrecito) dirige respetuosamente a la SSPDF (esto es a la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal) la formal petición de que se le informe, en lista puesta al día, qué transeúntes están incluidos en el 19 % (diecinueve por ciento) de ciudadanaje que, según la misma honorable secretaría, ya no sufren por causa del delito de robo a transeúnte.

Y no es que la unánime ATACM dude de la información que suministra la alerta SSPDF, sino que es necesario saber qué ciudadanos, con nombre y apellido, y si es posible con pelos y señales, forman parte de ese 19 por ciento exento de ser víctima de dicho tipo de robo, pues se sabe que ayer tres condóminos clasemedieros muy vecinos del cronista, más sus correspondientes ángeles de la guarda, han sido asaltados casi a la puerta de sus domicilios por los soliti ignoti (esto es los desconocidos de siempre, según los italianos, siempre tan neorrealistas) y además tuvieron que sufrir la afrenta de oír a los atracadores decirles insolentemente a ellos, las víctimas:

—Y sepan, ciudadanos, o lo que sean, pues para nosotros no son más que PP (peatones pendejos), que forman ustedes parte del dizque 19 por ciento de transeúntes que según la SSPDF nos habíamos olvidado de “trabajarlos”, lo cual sobajaba nuestra dignidá de heroicos miembros de la SCACM, esto es la Sociedad Civil de Atracadores de la Ciudad de México, que cuenta con multimiles de miembros activos. Así que viene la lana, vienen los relojitos, los anillos, las plumas, las joyas y alhajas que porten, hasta los dientes de oro, en fin todo lo que traigan en sus personas, cabrones privilegiados de la sociedá injusta y la desigualdá económica, social, política, etecé, etecé, ¡posqué!