Carta de Esmógico City

Ciudad del gran peligro de los peatones

Un libro de poemas de Rafael Alberti se titula Roma, peligro para caminantes, y el lector esmogicano se pregunta cómo el fantasma del gran poeta titularía un nuevo libro sobre la ciudad capital de México... si hoy se atreviera a visitarla.

Por su parte, un mero transeúnte de su querida aunque tan adversa Esmógico City, el cronista, quisiera un mapa oficial de las citadinas zonas riesgosas para los ciudadanos que la transitan a —según una ruda metáfora quizá aún vigente en el folclor citadino— "golpe de calcetín", y se trata, claro está, de los peatones.

Como ese mapa no existe, es de esperar que un día nos lo proporcionen las autoridades del ramo, pero mientras tanto agradezcamos a algunos colegas de este cotidiano trajín del periodismo que hayan informado, hace unos años, de la existencia de un documento del Departamento del Distrito Federal, del gobierno federal y de la Secretaría de Salud, que, con el nada poético pero apasionante título de Diagnóstico Espacial de los Accidentes de Tráfico en el Distrito Federal, previene acerca de las vías capitalinas más peligrosas para el ejercicio peatonal.

Quizá esas temibles vías sigan siendo éstas: Eje Central Lázaro Cárdenas, Paseo de la Reforma, la Avenida de los Insurgentes, avenida Chapultepec, Circuito Interior, Eje 1 Poniente, Eje 1 Oriente, Ribera de San Cosme, Eje 3 Sur y la calzada de Tlalpan, y según el mismo documento, un mayor "riesgo vial" suele darse en puntos de la avenida de los Insurgentes, Paseo de la Reforma y del cruce del Eje Central Lázaro Cárdenas con Fray Servando Teresa de Mier.

Desde luego, aunque quizá el mencionado documento no los registra, el cronista incluiría algunos puntos viales no muy lejos de su casa, como el ahora muy discutido cruce de Avenida Universidad y Miguel Ángel de Quevedo, o bien alguno del Centro que, aunque lejano para el cronista, es muy céntrico y transitado: el de las avenidas Hidalgo, Insurgentes y Puente de Alvarado. Es un lugar particularmente considerable, pues allí está el templo de San Hipólito, al que también, caotizando aún más el desorden vial, acuden en gran multitud los innumerables fans de San Judas Tadeo, el santo de las causas perdidas y desesperadas... entre las cuales quizá se tome en cuenta la del consuetudinario peatón de Esmógico City.