Carta de Esmógico City

¿'Carcacheros' versus ciudadanaje?

En un periódico capitalino, que por el momento no es MILENIO Diario, el cronista ha leído un titular que le ha asombrado, a pesar de que el texto mismo de la noticia se refiere a una realidad bastante común en días recientes, en los cuales los esmogicanos dueños de automóviles viejos quisieron cerrar calles y avenidas para protestar por un nuevo programa de orden citadino:

“El GDF [Gobierno del Distrito Federal, pues] apoyará económicamente a dueños de carcachas inconformes con el nuevo Hoy no Circula”.

Lo asombroso para el cronista (quien, por cierto, aplaude las civilizadas medidas contra el estrangulamiento de las vías citadinas por grupos y a veces grupúsculos del ciudadanaje) no es tanto el hecho de que haya “carcachas inconformes” (un mero descuido del redactor), sino más bien el resurgir de la palabra carcacha, no oída ni leída por el cronista desde quién sabe cuántos años, quizá décadas; y para saber de qué exactamente iba la palabra, y de paso el asunto, tomó un diccionario de la lengua española, el situado más a mano, y leyó:

“Carcacha, automóvil viejo y en malas condiciones.”

Definición, como se ve, muy general y casi abstracta, pero que, de acuerdo con la nueva reglamentación del gobierno defeño, concerniría a los autos que cargan sobre su metálico lomo más de 15 años de edad en runflante y humeante servicio, y parece lógico que, pues causan una gran contaminación del espacio urbano y daños a la salud del ciudadanaje, deberían ya estar fuera de circulación, pero…

Reglamento propone y realidad dispone. Los dueños de carcachas suelen ser gente poco adinerada, no capaz de adquirir automóviles nuevos, y se entiende que hayan protestado contra el nuevo reglamento de Tránsito que les causaría grandes dificultades para el trajín laboral cotidiano.

El argumento del GDF, sin embargo, y al cronista le parece bien aunque no deje de considerar las razones de los carcacheros (expresión que espera no parezca insultante a éstos), es que se debe privilegiar la salud del ciudadanaje, que mucho sufre ya con el denso esmog existente en Esmógico City.

Los carcacheros tienen sus razones, pero el resto de los ciudadanos también las tienen, y dos muy principales: la salud y el derecho a la libre circulación por la ciudad.