Carta de Esmógico City

¡Alerta, graffiteros!

La ciudad está muy graffiteada, ¿quién la desgraffiteará?, el desgrafitteador que la desgraffitase, buen desgraffiteador será, se decía el cronista al caminar viendo en los muros, las paredes y las fachadas de Esmógico City tantos graffiti pergeñados por artistas y literatos, quién sabe si aficionados o a su modo profesionales.

Los graffiti, para el caso los graffiti textuales, pueden producirse en muchos modos: impúdicamente querendones (“Te amo, chula chava Chepina”), descortesmente ofensivos (“Ch… a tu madre, pinche güey Eulogio”), existencialmente filosóficos (“Graffiteo, luego existo”), populistamente exultantes (“Pueblo unido jamás será vencido”), lastimeramente narcisistas (“Qué importa que no me queran, si al cabo me quero solo”), obviamente políticos (“Viva el Peje Rey” o “Dios milita en el PAN”), imperativamente educativos (“Aprenda a leer, no sea bruto”) y hasta sutilmente maquiavélicos, como ese de “Puto yo”, que si lo lees en voz alta ya proclamaste que eres eso.

No es asunto baladí. Los grafitti pueden ser un problema ¡de seguridad pública!, y precisamente la Secretaría de Seguridad Pública del DF, tiene una Unidad Graffiti cuyo propósito es “apoyar las expresiones culturales y artísticas para evitar las prácticas del graffiti urbano del tipo ilegal”, y “recuperar espacios públicos y privados afectados por graffiti”.

Bonito, ¿no?, pero el cronista, además de no saber cuáles serían los grafitti de tipo legal y cuáles los que “afectan” a los espacios públicos y privados, se pregunta qué harán los agentes con los graffiteros a los que cachen en la flagrancia de graffitear muros y paredes exteriores (pues los grafiteros de interior hogareño, ahí cada quien su vida). ¿Los prenderán, los multarán, los encarcelarán, o qué? Porque si los de la Seguridad Pública, optando por una política blanda, se limitarán a inscribir en paredes y muros algo como “Se prohibe grafitear en este espacio”, o nada más “Se recomienda no graffitear aquí”, ésos también serán grafitti y en consecuencia “afectarán” al espacio público… ¿y entonces qué?