La Benemérita Opina

La Universidad de Guadalajara es una Institución de Educación Superior de nuestro amado país y continente, con antecedentes desde 1793; ha sido formadora de grandes intelectuales, pensadores y personajes que han influido en todos los órdenes a nivel nacional y en el planeta.

Desde su refundación, el 12 de octubre de 1925, con la filosofía del artículo tercero constitucional, desde 1917, con el precedente de 1857 y la finalidad de la Revolución de México de 1910, de que todos los hijos del pueblo tengan la oportunidad de estudiar, para poder pensar y trabajar por una mejor sociedad, la Benemérita Institución de Jalisco, se ha caracterizado por ser el espacio donde cualquier persona puede manifestar, de manera libre, sus ideas y es un espacio donde confluyen todas las formas de pensamiento, ideologías, religiones, partidos políticos, ideas económicas, personas que influyen en la opinión pública, intelectuales, gobernantes, artistas y todos los actores y agentes culturales más sobresalientes de nuestro país y del planeta, por lo que el pluriverso se amplía en lo general y de ahí, al pluriverso jurídico, así, la cultura nos transforme en seres más tolerantes, menos discriminatorios, con mayor atención, entendimiento y comprensión hacia las diferentes, personas, culturas, problemáticas y normas de otras latitudes, lo cual abona en una mayor y mejor interrelación humana, con niveles de calidad superiores en una espiral hacia lo positivo, en torno al humanismo y al respeto de nuestro entorno.

Por lo anterior, en la UdeG coinciden grandes catedráticos en todas las materias y aspectos científicos; en  dicho contexto, destacan los juristas de la Facultad de Derecho (DEJ/CUCSH), donde, desde hacía varias décadas, laboran catedráticos destacados en todas las áreas del derecho; por tanto, con vastos conocimientos en el área jurídica, dada su notable experiencia, estudio, análisis y aplicación de las normas en distintas formas y espacios.

Así, tenemos que en la columna periodística del Milenio Jalisco, se expresarán, conforme a la libertad de opinión y de cátedra, ideas de dichos catedráticos, conforme a su experiencia, conocimiento y bagaje intelectual, de manera persona, sin que implique una postura institucional y sí con la intención de manifestar una opinión informada, de un experto o conocedor del tema.

Entonces, se manifestarán temas actuales, puntos de vista pertinentes sobre problemas, necesidades o hechos que requieran el análisis desde la óptica del derecho, de las normas, para que la ciudadanía, los lectores, conozcan el enfoque jurídico a través de La Benemérita Opina, con lo cual, la UdeG seguirá cumpliendo sus tareas sustantivas, en especial, la difusión de la cultura jurídica, a través de un medio que nos brinda, de manera generosa, la enorme oportunidad de que expertos emitan una opinión, responsable, informada y con conocimiento jurídico sobre un tema o punto específico de interés social, comunitario o útil para nuestra gente.

¿Qué es una institución?

Una Constitución es una Norma Rectora en donde una agrupación humana, en un contexto histórico determinado, trata de preservar o guardar los grandes valores, principios e intereses, para organizarse de manera política y jurídica, mediante un pacto o contrato social en una República o en determinada asociación política conforme a su historia, idiosincrasia, costumbres, tradiciones y demás aspectos culturales del pueblo.

México ha tenido dificultades enormes para definir su organización política, desde hace quinientos años, pero de manera particular, ya tenemos doscientos años con peleas, guerras, debates y enconos estériles, en donde no hemos tenido la capacidad de definir un modo de vida, de obediencia, de cómo debemos organizarnos en todos los aspectos de nuestra vida social, institucional, política, económica y conforme a un orden jurídico, en el cual nos involucremos todas las personas y trabajemos en equipo en torno a un proyecto político con fines de mejorar, de manera permanente a las personas que nos encontramos en esta maravillosa parte del planeta llamada México.

Lo anterior lo demostramos a través de enunciar las diversas Normas Rectoras que se han dado en nuestro país, muchas sin aplicar y otras que han sido propuestas, como son los Elementos Constitucionales de Rayón en 1811, la Constitución de Cádiz de 1812, la Constitución de Apatzingán de 1814, la Constitución Federal de 1824, las Constituciones Centralistas de 1837 y 1843, el Acta Constitutiva y de Reformas del gran Mariano Otero Mestas, genio jurista tapatío, la Constitución Federal de 1857 y el Imperio de Maximiliano de Habsburgo de 1865, por lo que respecta al Siglo XIX.

En cuanto al siglo anterior, como producto de la Revolución en México de 1910, se creó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, hoy todavía vigente, pero no conforme al pacto del siglo pasado, ya que en la actualidad, cuenta con casi 1, 200 reformas a los 136 artículos de que consta.

Los anteriores hechos nos demuestran que los mexicanos no hemos sido capaces de trabajar en equipo, de organizarnos políticamente en torno a un proyecto donde se incluyan los valores, principios e intereses de todos los que habitamos esta prodigiosa y privilegiada parte del planeta.

En el mismo orden de ideas, necesitamos articular el proyecto político con las cuestiones económicas y sociales, que beneficien a los sectores público, privado y social, esto es, a toda la gente de nuestro país.

Por lo anterior, consideramos que México requiere de una nueva Norma Rectora o Constitución, dado que necesitamos ponernos de acuerdo en que destino queremos para nuestros hijos y de cómo organizarnos en torno a un proyecto común, que encierre nuestros valores, principios e intereses como seres que habitamos el planeta.

Lograr una Nueva Norma Rectora o Constitución para México, sería la mejor forma de celebrar el 5 de febrero: la unión de todos los mexicanos y que vivamos en armonía a los demás seres humanos y en torno al planeta.