Tiro libre

Otra vez: erradicar, no podar

La situación que hoy vive Jalisco se podría haber evitado si los gobiernos federal y estatal hubieran actuado a tiempo.

Las señales de alarma no eran nuevas. En marzo de 2013, a los nueve días de haber iniciado el gobierno de Aristóteles Sandoval, su secretario de turismo fue ejecutado. El Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) reivindicó el asesinato con el alegato de que su víctima servía a sus rivales, Los Templarios.

Por supuesto que el problema se puede resolver y lograr incluso que Jalisco se vuelva un modelo de seguridad pública. Para ello, por un lado, hay que erradicar al CJNG y otros grupos criminales o, cuando menos, a sus milicias privadas y, por otro, el sistema de justicia penal (policía, fiscalía, judicatura, prisiones) debe ser reformado profundamente.

No somos ingenuos: El narcotráfico no se va a erradicar mientras haya demanda de las drogas hoy ilícitas. Nadie pide erradicar el narcotráfico sino a las milicias de los narcos. En la mayor parte del mundo hay narco, pero no milicias.

Y erradicar significa, eso, arrancar de raíz, no dejar nada, que es lo contrario de podar, de detener a unos capos mientras las estructuras criminales -en particular las milicias- se mantienen con nuevos jefes.

Parte de la erradicación es que quienes se dedican al narcotráfico no plagien, extorsionen, roben y, por supuesto, maten. Eso es también lo que ocurre en el mundo. Eso mismo sucedió en México por décadas.

Pero tampoco se puede pretender erradicar en una parte del territorio nacional y no en otra. El razonamiento del CJNG es más o menos el siguiente: ¿por qué les permiten a otros como nosotros –por ejemplo en Tamaulipas– tener bandas de sicarios, matar, secuestrar, extorsionar y robar y a nosotros no?

Respecto a la reforma del sistema de justicia penal en Jalisco como en todo México el problema central es que la permanencia en los cargos del mismo no depende de los resultados. El sistema de incentivos recompensa la negligencia, la incompetencia si no es que también la colusión con criminales. Esa permanencia debería depender de cumplir -en plazos perentorios- con metas de abatimiento de la incidencia criminal y la impunidad.

Solo si se actúa así se evitará que Jalisco termine como Tamaulipas.