Tiro libre

Yarrington no es el único

Aunque se concretó desde mayo del presente año, ahora se sabe que hay una acusación formal del gran jurado de Estados Unidos en contra del ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba por proteger a los cárteles del narcotráfico y lavarles dinero.

A esto el ex mandatario tamaulipeco ha respondido con una campaña en Internet para hacerse la víctima de un complot -con fines puramente políticos- por parte del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa y la ex procuradora Marisela Morales Ibáñez. Pero nada dice Yarrington de su acusación por parte del Departamento de Justicia, la cual se basa en sus indagaciones propias y no en las de la Procuraduría General de la República (PGR).

Entre los aspectos más interesantes de las investigaciones de la justicia estadounidense está la probable implicación de Yarrington Ruvalcaba en el asesinato –ocurrido en junio de 2010- del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, hermano del actual mandatario estatal. Según versiones objeto todavía de pesquisa, el asesinato había sido acordado por los jefes del Cártel del Golfo y Yarrington porque Rodolfo Torre les estorbaba en los grandes negocios que hacían con la obra pública.

En Tamaulipas el negocio en torno a la obra pública ha sido una danza multimillonaria. Entre 2001 y 2010 (penúltimo año de mandato del "empresario constructor" Eugenio Hernández), la obra pública en Tamaulipas creció en un 544 por ciento, al pasar de 1,967 millones de pesos el primer año a 12,668 millones de pesos el segundo, según datos del INEGI. Entre 2000 y 2011, la obra pública en Tamaulipas totalizó 67 mil 787 millones de pesos.

Si como es práctica corrupta habitual los gobernantes cobraron el "diezmo" a las empresas constructoras sobre el valor de las obras, entonces se habrían embolsado en una década casi 7 mil millones de pesos. Pero si las empresas contratadas en realidad eran propiedad de Yarrington y sus socios narcos, las ganancias tendrían que haber sido mayores (debido a las utilidades lícitas y el sobreprecio de la obra pública) y podrían haber superado los 20 mil millones de pesos (1,500 millones de dólares).

Pero Yarrington no es el único que ha usado el poder político para enriquecerse no sólo protegiendo a los narcos, sino volviéndolos sus socios en negocios tan lucrativos como criminales...