Tiro libre

Y Tamaulipas ¿cuándo?

La captura de Servando Gómez "La Tuta" es un éxito innegable del gobierno del Presidente Peña. Está por verse todavía si este golpe a Los Templarios conducirá al real desmantelamiento de la organización criminal y, sobre todo, de la red de extorsión que ha asolado a los habitantes de Michoacán.

En materia de seguridad pública, este gobierno todavía tiene demasiados pendientes, sobre todo en relación a estados como Tamaulipas, Guerrero, Morelos y Quintana Roo.

En Tamaulipas, pese a la nueva intervención federal iniciada hace casi un año, casi todo sigue igual o peor. El poder real en muchos municipios lo siguen teniendo los grupos criminales. Ya no es tan ostensible su control sobre carreteras y caminos, pero las escuadras de sicarios se mueven con facilidad y de manera visible. Miles y miles de tamaulipecos siguen sometidos a extorsión cotidiana. Día tras día crece la lista de inocentes víctimas de desaparición forzada.

Los grupos criminales siguen controlando las prisiones locales y extramuros además de sus negocios ilícitos los lícitos siguen funcionando como si nada. En Tamaulipas, en suma, prevalece un régimen de terror, como si no existieran poderes locales o federales.

Desde junio de 2014, además de un diagnóstico pormenorizado de la situación de Tamaulipas ofrecimos propuestas muy puntuales de intervención federal para ir desmontando las redes de extorsión, para asegurar los negocios lícitos de los criminales, para restaurar el orden en las prisiones, para depurar las fuerzas locales de seguridad y lograr que la vida cotidiana de los tamaulipecos simplemente sea vivible.

Todas estas propuestas han sido desestimadas. En Tamaulipas el gobierno federal hasta ahora ha demostrado carecer de voluntad política para resolver la situación. En Tamaulipas no ha habido ni siquiera una pequeña fracción de la voluntad demostrada ante Michoacán.

Confieso mi perplejidad sobre esa falta de voluntad del gobierno federal, no entiendo sus razones. Por ahora lo único cierto es que la sociedad tamaulipeca y la opinión pública nacional deberán esforzarse más, para mover la voluntad del gobierno federal, para que éste en Tamaulipas demuestre una disposición de cambio al menos similar a la demostrada en Michoacán.