Tiro libre

Tamaulipas peor que Michoacán

En Michoacán va creciendo la esperanza de que dicha entidad federativa pueda superar la condición de Estado fallido, en la que todavía está sumida. La alianza del gobierno federal con las autodefensas no parece la política más adecuada, pero en varios puntos de la entidad Los Templarios se han retirado y ha cesado el expolio que habían impuesto a la población.

Pero mientras esto sucede en Michoacán, en Tamaulipas la situación empeora día con día. La entidad norteña se encuentra igualmente sometida al expolio criminal (del Cártel del Golfo y Los Zetas), pero con dos agravantes: la agresión sistemática contra los habitantes viene de muchos años atrás y, a diferencia de Michoacán, no hay una intervención del gobierno federal para remediar este gravísimo problema.

Desde hace 12 años, cuando menos, el Cártel del Golfo (CDG), que controlaba por completo el narcotráfico decidió -bajo el mando de Osiel Cárdenas- expandir sus acciones criminales más allá del tráfico de drogas. El CDG asumió el control del hampa local dedicada a delitos como el tráfico de personas, la falsificación de productos ("piratería") y el robo de vehículos.

Desde entonces el CDG y después también su escisión Los Zetas, sin dejar por supuesto el narcotráfico, fueron imponiendo un creciente y asfixiante expolio contra una gran número de personas inocentes y ajenas al crimen, mediante la extorsión permanente (cobro periódico de "derecho de piso"), el despojo de propiedades rurales y urbanas (incluso de negocios completos y debidamente constituidos), el robo a gran escala (de combustible pero no solo de éste), el control monopólico de giros comerciales mediante la violencia y la masificación del secuestro.

Por ejemplo, el gobierno estatal reportó 10 secuestros en 2013 en el municipio de Reynosa, cuando la realidad es que hubo muchos más. Recientemente tuve acceso a un dossier en elaboración, en el que se cuentan alrededor de 200 plagios el año pasado.

El drama de Tamaulipas no es conocido en el resto del país, debido a la mordaza impuesta por los grupos criminales. Pero el gobierno federal sí sabe lo que ocurre y debe intervenir cuanto antes para poner fin al expolio de los Zetas y el CDG y restablecer el estado de derecho.