Tiro libre

Tamaulipas: acabar con el poder criminal

Decir que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto está haciendo en Tamaulipas lo mismo que se hacía hasta antes de anunciar cambios en la estrategia de intervención federal, sería faltar a la verdad.

Hay cambios positivos, como el haber tomado directamente el control de la fuerza de seguridad pública local, cosa que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa no hizo, con lo cual la situación empeoró. Es positivo que la limpia no se haya limitado a la policía preventiva y esté alcanzado a la procuraduría local. Es bueno también que se estén enviando más efectivos federales a Tamaulipas, porque el estado de fuerza fue siempre insuficiente.

Pero tampoco hay base para afirmar que con los cambios en la estrategia la seguridad ha empezado a mejorar notoriamente, como ha sostenido el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Para constatar que no es así baste revisar lo que cotidianamente publican los blogs como “Valor por Tamaulipas” (en Facebook). Siguen las extorsiones, siguen los secuestros, siguen los asesinatos de inocentes, siguen los retenes criminales, en el mismo nivel que había el 8 de mayo de 2014.

Es cierto también que ha habido golpes contra los grupos criminales. Pero tenemos años viendo detenciones de capos y sicarios como las más recientes, sin que haya habido merma a su poder y al expolio impuesto a la población.

Para mermar ese poder de los grupos criminales y afectar sus ingresos hay cosas que el gobierno federal podría hacer de inmediato: para empezar intervenir todos los negocios de actividades económicas lícitas, pero que tienen un origen ilícito.

Los grupos criminales mediante la violencia han impuesto monopolios en actividades tales como la comercialización de la carne de pollo, el reciclaje y los espectáculos masivos. No pueden operar esos monopolios en la clandestinidad; tienen que hacerlo a través de empresas legales que dejan ganancias por cientos de millones de pesos al año ¿Qué espera el gobierno para intervenirlas?

Y esto para no hablar de cuando menos el centenar de antros que los grupos criminales poseen abiertamente ¿Qué esperan para actuar la SIEDO, el SAT y la Comisión Nacional de Seguridad?

Cuando actúen, los criminales realmente empezarán a sentirse acorralados…