Tiro libre

Ir contra “Los Chayos” de Tamaulipas

La muerte de Nazario Moreno en un enfrentamiento con marinos y militares, es un logro inobjetable del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en la lucha por restaurar el estado de derecho en Michoacán.

Pero esta acción, pese a su importancia, no resuelve el problema: es indispensable continuar en forma sistemática con los golpes estratégicos hasta la completa destrucción de la maquinaria criminal de Los Templarios y la total eliminación del expolio que impuso a los michoacanos.

Pero además, el gobierno del presidente Peña debe extender este tipo de acciones hacia el estado de Tamaulipas, en donde organizaciones de la calaña de Los Templarios (Los Zetas y el Cártel del Golfo) han sometido a la población a igual o peor abuso que el impuesto a los michoacanos por los secuaces de "El Chayo".

La muerte del capo, del real máximo jefe de Los Templarios, es además altamente reveladora del drama que Michoacán y el país han sufrido con la ola de violencia de las organizaciones criminales en los últimos años. Hasta octubre de 2011, el gobierno de Felipe Calderón proclamaba que prácticamente había derrotado a La Familia Michoacana (que luego se convirtió en Los Templarios), como resultado de la "muerte" –ahora se sabe que falsa– de Moreno y la captura de Jesús "El Chango" Méndez, máximos líderes de la organización criminal.

La victoria proclamada sobre La Familia era una mentira, pues la organización criminal (que cambió de nombre), al final de la administración de Calderón era más poderosa que nunca.

Ex colaboradores del gobierno de Calderón hace un par de años me comentaron que ellos tenían información de que Nazario Moreno no sólo estaba vivo, sino que además su falsa muerte había sido acordada con el entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien supuestamente brindaba protección al capo. En su momento la versión no me pareció convincente, pero ahora resulta plausible y debería ser objeto de investigación por parte de la PGR.

Pero más importante que eso es actuar de inmediato para acabar con los jefes de Los Zetas y el Cártel del Golfo y su expolio en Tamaulipas, que no han fingido su muerte, pero que día a día oprimen a miles de personas, sin freno, como si fueran fantasmas...