Tiro libre

EPN claudica ante violencia izquierdista

¿Qué hará el gobierno federal si el desgobernador de Guerrero, Rogelio Ortega libera a la secuestradora Nestora Salgado?, ¿qué hará si siguen escalando los actos violentos de la izquierda radical e incluso logran impedir los comicios aunque sea en una parte del estado?, ¿rendirse?

Y esta última pregunta no está de sobra, porque hasta ahora lo que el gobierno del presidente Enrique Peña ha venido haciendo, tras la masacre de Iguala, es rendirse ante la izquierda radical y pro-guerrillera, cuyo propósito es incendiar al país y eventualmente deponer el propio gobierno federal.

La cadena de claudicaciones es ya larga en tan sólo cuatro meses, pero hay eslabones destacados. La primera gran claudicación del gobierno del presidente Peña fue haber dado su plácet a la designación de Rogelio Ortega como gobernador, tras de que Ángel Aguirre pidió licencia.

El gobierno federal sabía quién era Ortega, no ignoraba que en marzo de 2009 lo denunciamos penalmente por secuestro y terrorismo. Los colaboradores del presidente Peña se sienten complacidos porque el EPR y el ERPI no lanzaron una oleada de ataques terroristas. Pero ¿por qué habrían de hacerlo si están consiguiendo lo que quieren sin poner una sola bomba, sin disparar un solo tiro?

El gobierno federal le ha permitido todo a Ortega y a la izquierda guerrillera a la cual pertenece. Hoy Guerrero es una tierra sin ley, peor que nunca. Ahí, impunemente, se pueden incendiar edificios, atracar transportes de mercancías, tomar casetas de peaje, bloquear carreteras, agredir brutalmente a la policía, humillar al ejército y secuestrar y cobrar rescates.

Hay que admitirlo: si la secuestradora Nestora es liberada, si los comicios son saboteados en Guerrero y si las "policías comunitarias" -que no son sino milicias disfrazadas del EPR y el ERPI- toman el control de todo el estado, el gobierno de Peña no va a hacer nada.

Y después ¿qué les impedirá a los terroristas marchar sobre todo el país y repetir lo que hacen en Guerrero? No el gobierno de Peña.

La única defensa posible es la que puede provenir de la sociedad civil organizada que quiere paz y orden. A quienes formamos parte de ella nos corresponde una tarea ineludible de resistencia. Nos va todo en ello.