Tiro libre

El Distrito Federal en el caos vial

En 2003 Rudolph Giuliani y su equipo -contratados por empresarios- visitaron el Distrito Federal para evaluar a su policía y hacer recomendaciones.

Entre sus recomendaciones destacaron aquellas orientadas a prevenir el delito mediante el control de las conductas que sin llegar a ser crímenes afectan la calidad de vida de los habitantes y crean un clima propicio para delinquir. Giuliani a la par de William Bratton, quien fue jefe de la policía cuando el primero fue alcalde de Nueva York, habían probado en la práctica la teoría de "las ventanas rotas" del criminólogo George Kelling.

Según su teoría la tolerancia a las faltas menores, por ejemplo las infracciones cívicas y al reglamento de tránsito, propicia la proliferación de las faltas mayores: el desorden termina por conducir a una escalada delictiva. Por eso la policía debía ser eficaz tanto para enfrentar los delitos propiamente dichos como las faltas menores.

Los gobiernos del Distrito Federal aplicaron parcialmente las recomendaciones de Giuliani y pese a ello no hubo resultados desastrosos. Mientras la violencia en los últimos siete años golpeó duramente a varias ciudades del país, apenas tocó a su capital.

Pero el problema de la inseguridad no está resuelto en el DF, como da cuenta el hecho de que en 2014 hubo cuando menos 200 víctimas de secuestro. Y eso es en gran medida porque no se aplicaron en su totalidad las recomendaciones de Giuliani, incluidas las de controlar las faltas menores.

Pero incluso si no hubiera relación causal entre faltas menores y mayores, las primeras no tienen porque ser toleradas, pues afectan la calidad de vida de los habitantes.

El tráfico vehicular en el DF es cada día más caótico porque la policía tolera casi todas las violaciones al reglamento de tránsito, que son masivas, generalizadas y crecientes: estacionarse en vías primarias y hasta en doble o triple fila, manejar en sentido contrario y en forma agresiva, hablar por celular mientras se conduce, no ceder el paso a los peatones, no respetar los altos.

Y en tanto, las "buenas conciencias" que promueven el "derecho a la movilidad" nada dicen ni de los desmanes de los manifestantes violentos, ni del desorden vial cotidiano que hace cada vez más difícil la vida en la gran Ciudad de México.

www.seguridadjusticiaypaz.org.mx