Tiro libre

Claudicación inútil

Si el gobierno federal se equivocó hace casi un año al firmar el acuerdo de colaboración con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en relación a la masacre de Iguala, el acuerdo más reciente para que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) prosiga en México por otros seis meses, es un error todavía más grave, es una verdadera claudicación.

Quienes dentro del gobierno hicieron caer al presidente Enrique Peña en el primer error, han probado tener tanta influencia en él como para hacerle caer de nuevo, pero en un error todavía más garrafal ¿Cuál es la razón de que el titular del Ejecutivo federal siga acatando los consejos de quienes lo hacen caer una y otra vez?

No la sabemos, pero podemos suponer que al presidente Peña le han hecho creer que arrojar a la basura la pesquisa de la PGR y recomenzar desde cero, no seguir más línea de investigación que las que dicte la CIDH y no revelar más avances que los que autoricen los padres de familia de los 43 y sus manipuladores, aliviarán la presión sobre su gobierno.

Pero esa es una ilusión muy ingenua. La CIDH y la izquierda lo único que van a aceptar son dos cosas: que se culpe al Ejército de la desaparición (lo que incluye encarcelar militares) y "limpiar" el caso de la menor relación con Andrés Manuel López Obrador, lo cual supone exonerar a José Luis Abarca, su protegido político, al menos de la responsabilidad en la masacre. La versión oficial que demandan es la de una confabulación entre militares, narcos y policías municipales que actuaron por su cuenta.

Si el Presidente cree que ya la libró encarcelando militares inocentes, exonerando a los responsables jurídicos y políticos e incluso si acepta un protectorado colonial en México (estilo Guatemala) para el resto de su mandato, va a sufrir una gran decepción.

Eso, de por sí, ya sería bastante dañino para su gobierno y para su futuro cuando ya no gobierne. Una vez que esto suceda y se cumpla el proyecto de toma del poder de la izquierda, a ésta nada le impedirá perseguirlo y encarcelarlo, sin que importe lo que hoy le prometan sus consejeros, promotores de la claudicación.

No sobra reiterarlo: "vienen por usted, presidente Peña y mientras más ceda será peor".