Tiro libre

Contra el CJNG ¿mera simulación?

Después de más de mes y medio del derribo de un helicóptero militar y el consiguiente asesinato de 8 soldados y una agente de la Policía Federal, ninguno de los líderes del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha sido detenido ¿Por qué?

Porque ni siquiera hay órdenes de aprehensión contra ellos, con excepción de la que existe contra el máximo capo Nemesio Oceguera, según me confiaron oficiales de la Policía Federal.

Sin órdenes de aprehensión, ni policías federales ni militares se atreven a detener a los jefes criminales, para no ser acusados de abuso de autoridad. Y esto lo saben los líderes del grupo criminal, quienes han evitado en las últimas semanas cargar armas o droga. Ellos están muy al tanto de lo que ocurre en la PGR.

Porque sí, el problema está en la PGR, tal y como como se la heredaron a su nueva titular Arely Gómez.

Jesús Murillo buscaba comodidad y pidió ¡la PGR! En todo caso hubiera solicitado la Secretaría de la Reforma Agraria, la Comisión para el Diálogo con los Caciques Indígenas u otros organismos así de inútiles y perfectamente prescindibles. Pero en la PGR la indolencia sólo podía hacer daño.

Pero ahora lo que toca es enderezar el barco. Después de todo lo que ha pasado resulta inconcebible que no haya órdenes de aprehensión. Estas no pueden esperar más.

La tarea de desmantelar al CJNG por completo será ardua, porque en poco tiempo y en forma casi inadvertida se convirtió en el grupo criminal más poderoso del país y con estructuras en varias entidades federativas. De ello da cuenta, por ejemplo, el informe recién filtrado acerca del dominio que el CJNG tiene sobre los grupos de autodefensa en Michoacán.

Además el CJNG no se limita al narcotráfico. Busca apoderarse de cuantas rentas de origen ilícito o lícito le sea posible. En una reunión con el gobernador Aristóteles Sandoval, el consideró que la participación del 10% del CJNG en el robo de combustible de PEMEX era muy conservadora. Pero el 10% sería en todo caso sólo en Jalisco; el CJNG además roba en Guanajuato, entre otros estados y se sigue expandiendo.

¿Qué más tiene que ocurrir, cuantos policías, soldados o civiles inocentes deben morir para que el gobierno federal se decida a acabar con esta formidable amenaza?