Tiro libre

Amenaza confirmada

La verdadera novedad de los comicios del 7 de junio es que un grupo violento –la CNTE- se confirmó como una fuerza desestabilizadora capaz de poner en jaque al gobierno, atropellar a la sociedad y violar la ley impunemente.

La CNTE no impidió la celebración de elecciones en Oaxaca, Guerrero y Chiapas como deseaba, pero con sus actos delictivos logró al menos anular los comicios en dos distritos federales electorales de Oaxaca y en el municipio de Tixtla, Guerrero. Más que eso: humilló al gobierno federal al hacerlo suspender la evaluación magisterial, que es la esencia de la reforma educativa, misma que el Presidente Peña presenta como uno de sus mayores logros.

La CNTE ya había conseguido su objetivo explícito -anular la reforma educativa- mucho antes del 7 de junio, pues en los tres estados donde es más fuerte no hay evaluación y sus prebendas se mantienen y crecen. La CNTE nunca pierde terreno, siempre gana más con cada jugada.

La pregunta es por qué si el gobierno federal dispone de la suficiente fuerza no somete a la CNTE, encarcela a sus líderes y golpeadores por sus incontables delitos y deja de pagar a los sujetos que cobran como maestros y no lo son.

La respuesta es por el temor a que el EPR, el ERPI y otros grupos subversivos –los verdaderos dueños de la CNTE- lancen una ofensiva terrorista como la de 2007, pero de mayor alcance y duración. El gobierno trata de apaciguar a la guerrilla con concesiones, como hizo al favorecer fuera nombrado gobernador de Guerrero un secuestrador y socio de las FARC.

No en descargo de la pusilánime conducta del gobierno sino para entender lo que pasa, quepa recordar que desde Carlos Salinas todas las administraciones federales han practicado la política de apaciguamiento ante la guerrilla, desde tolerarle secuestros y asesinatos hasta sabotajes en contra de PEMEX. Pero ninguna concesión apacigua a los terroristas: siempre quieren más y no desisten de su objetivo estratégico del asalto al poder para establecer un régimen totalitario.

El gobierno tiene que decidirse a poner fin a las milicias privadas de los terroristas al igual que las de los grupos criminales a secas. Mientras más tarde en decidirse más costosa será la inevitable confrontación.