Tiro libre

Acabar con las milicias privadas

Los días 29 y 30 de abril presentamos ante empresarios de Jalisco un diagnóstico sobre el peligro de que esta entidad federativa siguiera en poco tiempo el camino de Michoacán, Tamaulipas y Guerrero. Junto con el diagnóstico iban las propuestas para impedir que eso ocurriera.

Además, el diagnóstico fue entregado personalmente al gobernador Aristóteles Sandoval así como al Fiscal General del Estado Luis Carlos Nájera.

Al siguiente estalló el infierno en Jalisco. Sicarios del cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) derribaron un helicóptero militar con saldo de 6 muertos, bloquearon 39 puntos de las vialidades de 21 municipios e incendiaron gasolineras y otros establecimientos.

Ante esta situación resurge la propuesta en favor de la legalización del narcotráfico. Ahora el argumento es: el CJNG va a ser descabezado y desmantelado pero van a surgir nuevos grupos criminales todavía más violentos; esto es cuento de nunca acabar mientras haya un mercado ilegal.

Pero el argumento es endeble. Se trata de un argumento de "eficiencia", débil en comparación con el argumento de principios: en una sociedad libre ¿el Estado debe reprimir el consumo elegido por adultos mientras no dañen a otros?

Y el argumento es endeble porque en los mayores mercados clandestinos, situados en países desarrollados, no hay ni remotamente el nivel de violencia de aquí. Incluso en México por décadas el nivel de narcoviolencia fue insignificante.

El problema de fondo es la existencia de milicias de los grupos criminales, que fueron crecientemente toleradas a partir del sexenio de Salinas. Cuando los del CJNG eran apenas "matazetas" (2011) había funcionarios que veían con buenos ojos sus matanzas.

Las milicias privadas (no confundir con el derecho de los individuos a las armas o los servicios privados de protección) son inaceptables en un estado de derecho. Si estas no son erradicadas aunque el narcotráfico se legalice la violencia va a seguir, porque mediante ella sus jefes y sicarios obtienen rentas de origen ilícito y lícito.

Hay que acabar con las milicias, no podarlas. En Tamaulipas llevan años podándolas y todo sigue igual. Jalisco es la oportunidad para empezar a dejar de hacer lo mismo y esperar resultados distintos.