Articulista Invitado

Texas y México, viejos amigos que necesitan una nueva estrategia de asociación

La reforma energética aprobada por la administración del presidente Enrique Peña Nieto, por ejemplo, ofrece más oportunidades para los inversionistas a lo largo de la frontera.

"Cuando vengo a México, siento que llego a casa de mis amigos".

Entiendo cabalmente la sensación del presidente Lyndon B. Johnson durante su visita a México en 1966, porque así me siento yo ahora. Es un privilegio para mí visitar Texas para continuar fortaleciendo las relaciones políticas, económicas y sociales con uno de los amigos más cercanos y antiguos que tiene nuestro país.

Nuestra relación es sólida en varios aspectos. Casi 50 por ciento del tráfico del Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth se dirige a México, esto es, 57 vuelos diarios a 15 ciudades. En 2014, 1.9 millones de camiones cruzaron de México a Laredo. Actualmente, la Universidad de Texas (UT) en Austin, recibe a numerosos estudiantes mexicanos. Y más de mil empresas de Houston mantienen vínculos con México.

México es el mayor mercado en Texas. Nuestro país recibió 100 mil millones de dólares en exportaciones de la entidad durante 2014. Con un intercambio comercial de 192 mil millones de dólares, el estado de la Estrella Solitaria se ubicaría —en caso de ser un país— como el socio comercial más importante de México en el mundo, solo después de EU. Un creciente número de empresas mexicanas están activas en Texas, las cuales han creado decenas de miles de empleos para trabajadores locales. Existen varios sectores que están en espera de desarrollarse por empresarios con visión, tanto en Texas como en México.

La reforma energética aprobada por la administración del presidente Enrique Peña Nieto, por ejemplo, ofrece nuevas oportunidades para los inversionistas a lo largo de la frontera que deseen participar en la expansión del mercado energético de México. Esperamos beneficiarnos de la experiencia tecnológica de Texas, garantizando un suministro de energía más limpio y más confiable para nuestra región.

Nuestra asociación es cercana, pero hay un margen para fortalecerla aún más, con una visión estratégica, empezando por nuestra frontera común.

Texas y México comparten 33 puertos de entrada. Un diálogo abierto y constructivo es el medio más efectivo para mejorar la seguridad bilateral, fomentar la competitividad y construir interacciones fructíferas. Ese no ha sido siempre el caso en años pasados. Por ello damos la bienvenida a la SB797, la recién promulgada ley que reduce los tiempos de espera en la frontera durante la inspección de productos agrícolas. Iniciativas de este tipo profundizan nuestra colaboración y contribuyen a nuestra prosperidad. Necesitamos promover más de estas medidas basadas en el principio de responsabilidad compartida y evitar enfoques unilaterales y equívocos que buscan construir muros en vez de puentes entre nuestras sociedades.

Este principio también aplica a nuestras comunidades. Un tercio de la población de Texas es de origen mexicano. Y miles de texanos han elegido a México como su hogar.

Nuestros lazos históricos, culturales y sociales deben continuar creciendo en ambos lados de la frontera. Las enormes contribuciones de los inmigrantes mexicanos en Texas deben ser reconocidas y con ello lograr cambios positivos en las políticas públicas para mejorar las vidas de todas las personas en el estado, permitiendo a todos alcanzar su máximo potencial. Deseamos trabajar con el gobernador Greg Abbott y su administración para alcanzar este propósito.

También podemos fortalecer la colaboración en educación, innovación e investigación para consolidar la competitividad de nuestra región. Tan solo durante el último año, más de 6 mil mexicanos realizaron estudios en universidades de Texas. Hace apenas unos meses la UT de Austin firmó un amplio acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México para expandir las oportunidades académicas. Aunque México es el tercer país de origen de los estudiantes internacionales en Texas, necesitamos incrementar esa cifra para que realmente refleje la fortaleza de nuestra relación.

Nuestro futuro ya se encuentra entrelazado por la geografía y la historia. La amplitud y el alcance de nuestra relación nos dan una oportunidad renovada para encaminarlas juntos con un propósito compartido y estratégico.

Esta semana me reuniré con el gobernador Abbott, legisladores, emprendedores, líderes de negocios, inmigrantes mexicanos y organizadores comunitarios, todos ellos actores importantes para el fortalecimiento de nuestros lazos.

Estoy convencido de que a través del diálogo y el compromiso, México y Texas pueden construir un camino juntos hacia un futuro más brillante.

José Antonio Meade Kuribreña
Secretario de Relaciones Exteriores