Articulista Invitado

Una Alianza del Pacífico más integrada y vinculada

El comercio intrarregional, la supresión del visado y el intercambio estudiantil son algunos logros de esta coalición.

Hace menos de cuatro años, cuatro países latinoamericanos con visiones afines del desarrollo y libre comercio —Chile, Colombia, México y Perú— acordamos iniciar un proceso de integración profunda, que nos llevara a la progresiva libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

Nos movía entonces, como nos mueve ahora, el anhelo de impulsar un mayor crecimiento y competitividad de nuestras economías, con el fin último de promover el desarrollo de nuestras sociedades.

A lo largo de este proceso, hemos actuado convencidos que la integración regional nos hace más fuertes y nos provee de mayores oportunidades. Al mismo tiempo, nos hemos conducido bajo un enfoque pragmático orientado a la concreción de resultados en los tres grandes pilares de la alianza: comercio, movilidad y cooperación.

Con satisfacción, hoy podemos dar cuenta de grandes resultados en cada uno de estos campos: la negociación de un acuerdo para liberalizar el comercio intrarregional; la supresión de visados de turista y negocios para ciudadanos de nuestros países, y el programa de becas para estudiantes y docentes, por mencionar solo algunos de los más significativos.

En su conjunto, los avances alcanzados en un corto lapso han hecho de la Alianza del Pacífico un exitoso mecanismo de integración latinoamericano que ha despertado un creciente interés en todas las regiones del mundo, notablemente en la del Asia-Pacífico, la región más dinámica en el mundo.

Hoy la agenda de la Alianza del Pacífico se desarrolla en dos grandes vertientes: hacia el interior, los gobiernos de Chile, Colombia, México y Perú trabajamos para profundizar nuestra integración en cada uno de nuestros tres pilares: de la apertura de más sedes diplomáticas compartidas a la toma de medidas que faciliten la movilidad de estudiantes y empresarios.

La segunda vertiente tiene que ver con cómo se relaciona y coopera la Alianza del Pacífico con terceros países, particularmente con los 32 observadores de nuestro mecanismo. Dicho de otro modo, hoy una de nuestras grandes prioridades consiste en fortalecer el trabajo, la vinculación y el diálogo con las naciones que se nos han acercado.

En esta búsqueda de espacios vinculación y cooperación nos guía la premisa de que la Alianza del Pacífico es un mecanismo incluyente, abierto y compatible con otras iniciativas de integración regional.

Es por todas estas razones que celebro con entusiasmo la iniciativa del International Institute for Strategic Studies (IISS), de organizar el Diálogo de Cartagena, la Cumbre Transpacífico y la generosidad del gobierno de Colombia para hospedarlo.

El gobierno mexicano del presidente Enrique Peña Nieto participa, a través de mi conducto, en este foro con la convicción de que el debate e intercambio de ideas de funcionarios, empresarios, expertos y líderes de opinión de ambos lados del Pacífico contribuirá a fomentar un mayor entendimiento, así como crecientes espacios de vinculación y cooperación entre la alianza y los países asiáticos.

Cuando el 28 de abril de 2011, en Lima, lanzamos oficialmente la Alianza del Pacífico, nuestros cuatro países nos propusimos construir un área de integración profunda, y al mismo tiempo constituirnos en un mecanismo de diálogo y proyección con la región de Asia-Pacífico. Hoy, aquí en Cartagena, nos congratulamos de continuar abonando a estos nobles propósitos.