Touché!

Me encontré a Córdova en el Optibús

Durante la entrevista nunca se mencionó que el ex Secretario de Salud era el precandidato a la alcaldíadel partido en el poder, ni que antes era panista pero en alguna extraña conversión espiritual, optó por el nuevo PRI.

Desde hace semanas viajo frecuentemente en Optibús. Podría dedicar páginas enteras a describir gente y anécdotas que he atestiguado desde mi butaca, desde asaltos a un servidor a quien le arrebataron vilmente el teléfono celular, hasta aglomeraciones dignas de cualquier pintura del infierno de Doré, esas en donde los cuerpos de los condenados recuerdan al mejor plato de birria. Pero no son lo únicos incidentes irregulares de los que he sido testigo.

Como muchos de ustedes han de saber, estos autobuses cuentan con un sistema de video en donde podría decir, casi sin temor a equivocarme, que el 90% del contenido es promocional hacia las labores que realizan tanto los gobiernos del Estado de Guanajuato, como de la Alcaldía de León. Lo demás son adivinanzas para niños de pre escolar y algunos resultados de futbol con unos 7 días de atraso.

El incidente irregular al que me refería, fue el que ahora relato. El día 25 del pasado mes de febrero, concretamente en la Línea 1, la más extensa de todas y que va de la base Delta a la de San Joaquín, una femenina voz despertó mi atención. En la pantalla, apareció una periodista de nombre más o menos Karla del Puente (si no leí mal) quien presentaba con bombo y platillos a su entrevistado, el doctor José Ángel Córdova Villalobos quien, cómo se sabe desde el día 18 de enero, ha sido presentado oficialmente como próximo candidato a la alcaldía por el Partido Revolucionario Institucional.

Por fortuna, tengo trabajo y ocupaciones, lo cual significa que debía descender el autobús en una parada concreta. No tuve la fortuna de escuchar todo lo que el doctor Córdova tenía que decirle al pueblo leonés, pero alcancé a ver y a escuchar lo suficiente como para que ello se convirtiera en el tema de mi presente artículo. La periodista presentó a Córdova como un gran personaje de la vida pública; como un ejemplo de funcionario y como un sujeto con gran vocación de servicio, desde que era chiquito. A lo que el doctor asentía con la deferencia que lo caracteriza, y completó la presentación el propio médico, reafirmando que lo suyo lo suyo, es ver por los demás, siempre, esté donde esté y ejerciendo la actividad que se le haya encomendado (y las que se le pudieran encomendar, se entiende).

Con toda seguridad, durante la entrevista nunca se mencionó que el ex Secretario de Salud era el precandidato a la alcaldíadel partido en el poder, ni que antes era panista pero en alguna extraña conversión espiritual, optó por el nuevo PRI. ¿Por qué sospecho que nunca se habló de ello? Por la simple razón de que hubiera sido una clara falta a la ley electoral. Desde el 18 de febrero, las precampañas han concluido. Está prohibido hacer proselitismo durante este tiempo y a los candidatos sólo les será posible volver a sonreír frente a las cámaras hasta que la campaña inicie. Sin embargo, no se necesita ser un súper dotado mental para entender que un precandidato no deja de serlo hasta que la contienda se lleve a cabo y al final de la jornada electoral, se determine al ganador.

En otra palabras, lo que presencié por lo menos los días 25 y 26 de febrero en el Optibús (sabrá dios cuánto tiempo estuvo al aire la dichosa entrevista), no era más que un anuncio político vestido de entrevista en donde, con toda claridad, se promovía a una persona políticamente comprometida en la contienda que ya se ha iniciado. El hombre noble y servidor, que desde chiquito se preocupa por los más necesitados, estaba usando un espacio público (concesionado, sí) pero reglamentado por el municipio, para promover su imagen.

Litigar sobre el asunto seguramente sería tortuoso y poco fructífero. Muy probablemente se acabaría concluyendo que se trataba de una inocente entrevista, en un espacio concesionado y sin mención alguna a la vida política del momento. ¿Qué nos queda? ¿Seguir viendo? ¿Pagar los anuncios de este o cualquier otro partido político en espacios y tiempos en los que no deseamos verlos?

Lo que le queda a la ciudadanía es la visibilización de las conductas de los partidos políticos. Sacar a la luz lo que nos parezca irregular o falto de ética, aún cuando la ley no condene ese o aquel proceder. La ley nunca será suficiente, tampoco las instituciones que están puestas para hacerla cumplir. Siempre habrá modo de burlarla y encontrar los resquicios. Pero está comprobado que la vigilancia y la denuncia son nuestras armas de presión. Más aún, es la presión ciudadana la que muchas veces impulsa la creación de leyes más justas. Nuestra vida política aún carece de madurez: se hace todo los que se pueda por ganar y se deja de hacer hasta que alguien te castigue. No importa que seas un hombre bueno desde chiquito.

Ya se vienen las campañas políticas. ¿Qué vas a hacer? 

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