Touché!

Morir por ser mujer


 

Pido a mis lectores, con la súplica de quien busca gente bien entendida, que me ayuden a comprender la siguiente frase de nuestro ilustre gobernador de Guanajuato, a propósito de la escalada de feminicidios que asuela al estado. Dijo Miguel Márquez: “Yo lo he dicho y lo sostengo, Guanajuato no es primer lugar de femenicidios, no es tema de números es tema de dignidad, basta con que una mujer haya sido violentada o perdido la vida, para que nos dé a todos la molestia, el coraje, el enojo de no permitir esto” (Ver: Milenio León, Locales, 02/11/2013).

A ver, queda claro en la declaración que Guanajuato no es primer lugar en feminicidios; se sostiene además, que el asunto fundamental es la dignidad de quienes han sido asesinadas, sean muchas o pocas; y se afirma también, que es algo molesto, digno de coraje y enojo. Siendo pues que la muerte de una solo mujer indigna ¿qué sentido tiene la afirmación de que Guanajuato no es el primer lugar en feminicidios del país? Ninguno, no tiene sentido lógico que lo sostenga. Lo que sí tiene detrás, es un resbalón retórico que sólo significa una cosa: Márquez está más preocupado por el tema político que por el asunto social. Pero siempre cabe la posibilidad de que yo esté entendiendo mal.

Para mayor agravante, esta declaración sucedió una vez que organizaciones civiles, preocupadas por el ascendente número de mujeres asesinadas, han hecho tres solicitudes para que se declare en Guanajuato alerta de género, a lo que nuestro mandatario se ha negado puesto que el asunto no es “tan grave” como en otro estados. Quizás si las víctimas fueran algunas de sus mujeres cercanas, dios no lo quiera, entonces el señor llamaría con las campanas de la catedral, que tanto cariño les tiene, a la alerta de género que hoy minimiza. Pero siempre cabe la posibilidad de que yo esté entendiendo mal.

Ayúdenme con esta otra declaración del mismo personaje, acerca precisamente de las solicitudes para la alerta de género. Dice Márquez: “Pueden sumar 5 ó 10 –solicitudes-, el tema es que si esto se politiza, si esto se partidiza, qué lamentable porque el tema es de dignidad, de fondo, de trabajo, compromiso conjunto, donde con todo respeto no es la responsabilidad solamente del Gobernador, aterriza en el municipio, yo también podría decir, ¿qué está haciendo el municipio?,  es tarea de todos”, dijo el mandatario estatal. (Ver, idem.)

Lo primero que no entiendo es la frase: “con todo respecto...” Por lo demás, el mandatario está llamando a la cooperación de fuerzas para atender el asunto, y cuando la sociedad civil organizada, y otras fuerzas políticas hacen su chamba de llamar la atención hacia este tema y buscan llevarlo a la urgente agenda del estado, entonces Márquez revira diciendo que el asunto no sólo le compete a él. A mí me parece que estamos frente a una estupidez, pero siempre cabe la posibilidad de que esté entendiendo mal.

En un recuento que el Diario Milenio ha realizado, se tiene una contabilidad de 53 feminicidios en el estado de Guanajuato durante el año que corre, de los cuales, el 30 por ciento han sucedido en la ciudad de León (Ver Milenio León, Local, 28/10/2013). ¿Por qué mueren así esas mujeres? ¿En dónde? Según Olga Sánchez Cordero Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, buena parte de estos crímenes, suceden al interior de los hogares; los perpetran los propios maridos, novios, parejas de aquellas mujeres. Sólo en una cosa concuerdo con Márquez: el asunto incumbe a todos. Y mientras los gobiernos se acobardan tras su tradicional pudor por hacer las cosas arriesgadas que les resten puntos electorales, la sociedad civil debe voltear sus ojos nuevamente a sus formas de relación. No cualquier muerte de mujer es un feminicidio, solo aquellas que suceden por el hecho mismo de ser mujer. Cuando dejemos por fin nuestro vicios “amorosos” de que aquella esposa, hija, etc., le pertenece a quien la quiere o la desea, muchas otras seguirán cayendo.

Por cierto: “El término feminicidio se refiere a los asesinatos de mujeres motivados por el sexismo y la misoginia, porque implican el desprecio y el odio hacia ellas, porque ellos sienten que tienen el derecho de terminar con sus vidas, o por la suposición de propiedad sobre las mujeres.”[1]

[1] Russell, Diana (2006). “Definición de Feminicidio y Conceptos Relacionados”. En Diana E. Russell y Roberta A. Harmes (Eds.) Feminicidio: una perspectiva global.

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