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Esclavos por un día

Esclavo por un día”. Así se llamaba un juego que tenía con unos amigos en la infancia. Supongo que provenía de ese instinto dominante implantado seguramente en el hipotálamo, y que nos lleva a someter a otro, aunque sea por diversión. Y sí, tenía su chiste. Una vez que ganabas la apuesta, entonces podías ordenar a tu esclavo que hiciera todo tipo de bajezas, como comprarte golosinas con su dinero, hacer tu tarea, o cuidar tus cosas sentado en el rincón del patio mientras te regodeabas en el recreo a tus anchas. Nadie perdía la vida ni la dignidad. Al día siguiente, tan iguales como siempre.

Nuestras nociones de esclavitud, creo, son así de pueriles y fantasiosas. Nos piden ejemplos de esclavos, y de la película Gladiador no pasamos; más de un fan ha de haber soñado con ser esclavo, tener esos bíceps y jugarse el pellejo con la arena del coliseo romano mientras es vitoreado por millones de extras. Nuestras fantasiosas ideas de esclavitud nos remiten a la guerra civil gringa y entonces pensamos en campos algodoneros que contrastan su blancura con una negro sudoroso y gordo cantando un blues. Luego llega Lincoln y les corta la cabeza a los caciques sureños convertidos en zombies.

Nuestro libertador hizo lo propio. Hidalgo promulgó en Guadalajara el Decreto contra la esclavitud, las gabelas y el papel sellado. Así se llamaba. Y es que de ese plumazo, barría con la esclavitud, los tributos obligatorios a los indígenas, y los impuestos del papel sellado (que era un monopolio económico y político en aquel entonces).

Esos tiempos han quedado atrás. Pero la esclavitud y su urgencia por erradicarla no ha terminado. El 3 de diciembre es el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud. Así es, todavía hay esclavos y esclavas esperando a que alguien les ayude a luchar por su libertad.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en su informe sobre las tendencias mundiales de la trata de personas (Trafficking in Persons: Global Patterns), las víctimas de la trata proceden de 127 países y se concentran en 137 países. Hoy en día existen 21 millones de mujeres, hombres y niños que son esclavos en el mundo. (Ver: http://www.un.org/es/events/slaveryabolitionday/). Según la propia comunicación oficial de la ONU, este día “…se centra en la erradicación de las formas contemporáneas de esclavitud, como la trata de personas, la explotación sexual, las peores formas de trabajo infantil, el matrimonio forzado y el reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados.”

21 millones de personas que viven en la esclavitud. 21 millones es una sexta parte de la población mexicana. 21 millones es igual a la población conjunta de Noruega, Dinamarca, Eslovenia y Finlandia. 21 millones es lo mismo que la población de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Belice juntas. Ya nada suena a un juego.

Me cuesta trabajo creerlo. Todavía tengo imágenes de esclavos en películas. Detesto esa impronta, pero no lo puedo evitar. Pienso en esclavos vendidos en Star Wars, o en Ben Hur… Me es terriblemente difícil concebir transacciones con personas en nuestros días. Pero así es. ¿En dónde inicia este calvario? No puede ser más que a partir de abusos abominables de poder, de adultos contra niños, por ejemplo; o en ilusiones engañosas que se convierten en realidades terribles para las apresadas para la prostitución; o en coacciones armadas contra menores que son reclutados para matar por razones que ellos mismos desconocen. La esclavitud sin duda, es una de las caras más decadentes de nuestra civilización actual.

¿En dónde empieza la esclavitud? Imagino que los traficantes de personas se organizan conscientemente para ello, pero mi pregunta está antes de ello. Debe haber algún momento, o alguna mentalidad que hacen posible esta maquiavélico posibilidad. Algunos pensadores lo describieron como algo cuasi natural, Hegel, Nietzsche. Hay almas más débiles que otras y eso las lleva al sometimiento.

No sé. Regreso a mi juego de la infancia y sólo atino a decir: el desmontaje definitivo de un mundo en donde aún existe la esclavitud, está en el difícil juego enseñarle a los niños que siempre habrá alguien más fuerte, pero es ese mismo quien está obligado a ser el más noble.

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