Touché!

El Consejo del ICL, por ejemplo

“Entre los problemas expuestos (se

encuentra)… la injerencia directa

de la Alcaldesa Botello en el nombramiento

de los y las directoras de los organismos

paramunicipales imponiéndose a los Consejos

recién nombrados y vulnerando en los hechos

lo que las propias normatividades de los

Consejos establecen.”

Reporte Consejos Ciudadanos en el

Mpio. De León, 2013.

¿Qué tienen que ver los consejos ciudadanos contigo? Mucho a nada, depende. Hay temas de la vida municipal que quizás te pasan de noche, el Zoológico, por ejemplo. Quizás eres un amante de la vida sedentaria y quieres seguir creyendo que los huevos se dan en el refrigerador. O puedes estar muy atento al asunto de la cultura. Te gustan los espectáculos, las exhibiciones, las galerías, las fiestas populares y todo eso de la expresión artística y cultural; pero sobre todo, te interesa cómo pueden participar los ciudadanos en la mejor conducción de políticas culturales, y si quienes lo hacen, realmente están cumpliendo su labor de representar a la ciudadanía. Entonces debiera interesarte cómo opera el Consejo Directivo del Instituto Cultural de León, por ejemplo.

De la forma más metódica posible, Propuesta Cívica Guanajuato ha venido observando el comportamiento de los Consejos Ciudadanos en las últimas tres administraciones. Hay tendencias que incumben a prácticamente todos los casos: incumplimiento de exigencias mínimas de transparencia (principalmente al no publicar las actas de sesiones); el nombramiento amañado de presidentes y directores; ausencia de convocatorias públicas para la participación ciudadana organizada, y falta de capacitación para los consejeros ciudadanos que participan en estas tareas.

El reporte en este sentido, no registra un avance sensible entre la administración anterior y la actual. El PAN y PRI son hermanos cuasi idénticos. Ponen por delante a los consejos como una apuesta democrática, y por lo bajo, quitan y ponen directivos y consejeros a placer.

La lectura de Propuesta Cívica ante el comportamiento del Consejo del ICL, no dista mucho de lo anterior, pero tiene sus particularidades. En materia de renovación de consejeros, el ICL sólo ratificó a dos de ellos: Alfonso Barajas Medina (quien además, era y es presidente del mismo), y Andrés Govela Gutiérrez. Yo presencié la sesión en donde fue instaurado dicho Consejo. A los consejeros entrantes se les advirtió que había “urgencia” de instaurar el Consejo y se les preguntó si estaban de acuerdo en que fuera Barajas el renovado presidente en turno, el voto fue unánime y a favor. ¿Cuál era la famosa urgencia? ¿Qué contexto tenían los consejeros entrantes?

La renovación de consejeros, concluye Propuesta Cívica, no debiera de ser necesariamente de todos sus integrantes. Podría sucederse de una manera escalonada, de tal manera que el aprendizaje y las líneas de trabajo no partieran de cero, y se evitara un cambio de rumbo abrupto y partidista al iniciar una nueva administración.

Hay otras particularidades del Consejo del ICL en el Reporte de Propuesta Cívica: La participación de las mujeres se duplicó respecto a la administración anterior. De entrada, suena progresista y halagüeño para la equidad de género. El dato sospechoso es que dicho incremento no fue decantado por una política puntual de inclusión, sino por una participación cada vez mayor de mujeres en la vida pública y cultural. En otras palabras, el día de mañana puede revertirse la tendencia “masculinista” y no habrá reglamento que lo impida.

En resumen, no hay demasiados avances de una administración a otra. Pareciera un eterno juego de simulación democrática respaldada con una voluntad política de corto aliento incapaz de ver en los Consejos ciudadanos, una verdadera oportunidad de participación genuina. Todavía les suena molesto, todavía la ciudadanía les parece incapaz, todavía es un sistema estratégico de colocaciones.

Queda por lo demás, la contraparte: una comunidad cultural de verdad organizada y madura para ello. Esa respuesta requiere de una autocrítica que merece un espacio mayor al que me queda. Sin embargo, me permito una palabra al respecto. En lo personal, noto aún tendencias desiguales en la forma de organizarse para la participación. Hay quien sigue creyendo que el gobierno es el enemigo a vencer per se, y todo acercamiento es un contubernio; suponen que a mayor crítica rabiosa, mayor inteligencia. Otros, coquetean con la administración, se vuelven oficialistas y toman las flores que el jardinero tiene a bien donarles. Y comienza a distinguirse una tendencia más sensata. La identifico normalmente de aquellos que trabajan y por lo mismo, saben exigir; de aquellos que distinguen entre lo profesional y lo personal; de aquellos que participan porque aman la cultura y la fomentan; de aquellos que ven en la cultura una forma de reunión social, no de intolerancia y exclusión. Ánimas que se fortalezcan.

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