Heterodoxia

¡2017!...

El 2016 es el número mágico para que Trump sea el candidato oficial del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos. 2016 delegados tienen el mandato para votar por él en la Convención Republicana, que se celebrará en Cleveland en junio.

Pero, para fortuna de muchos, parece que esto no ocurrirá. En efecto: hasta hoy Trump acumula 743 delegados, mientras sus contrincantes tienen: Cruz 545, Kasich 171 y Rubio 143. Así que, de aquí a junio los tres primeros tratarán de ganar en los estados que aún no han votado; sobre todo en Nueva York y California, por su gran número de delegados. La disputa será a muerte, porque si Trump no consigue los 2016 puede perder la nominación.

¿Cómo sería esta hipotética derrota de Trump en su propio partido?

La explicación está en el sofisticado procedimiento electoral del Partido Republicano, que permite a los delegados que asisten a la convención cambiar su voto por otro candidato si en la primera vuelta no se consigue una amplia mayoría. Y como Trump no la tiene, los muchos enemigos que el demagogo rubio ha sembrado podrían unirse y elegir a Cruz.

O a John Kasich, el anticlimático gobernador de Ohio que, sin embargo, en hipotéticas encuestas sobre la competencia presidencial de noviembre entre los demócratas y republicanos es el único con los atributos políticos suficientes para derrotar a Hillary.

Así que si la competencia fuera entre Hillary y Kasich estaríamos a salvo. Ambos son políticos profesionales que conocen las ventajas de tener al sur de la frontera un vecino próspero y estable. Están a favor del Libre Comercio, la inmigración ordenada y la integración económica de América del Norte.

De cualquier forma y en cualquier escenario, tenemos que aprender la amarga lección que Trump nos ha restregado en la cara: nadie hará por nosotros los mexicanos, lo que no hagamos por nosotros mismos. Y un México pobre, desigual y corrupto como el que tenemos estará siempre a merced de los intereses extranjeros.

'Galería'

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