Heterodoxia

¿La moneda en el aire?…

El tercer debate fue más de lo mismo, volvimos a presenciar un ego agresivo acosando a una gélida estratega que aguantó vara sonriendo.

Quizá hubo mayor definición ideológica en los contendientes: Trump a la derecha, defendiendo la reducción de impuestos, el derecho a la vida, la posesión de armas y la expulsión de ilegales. Hillary a la izquierda, a favor de más impuestos a los ricos, feminista, por un control de armas y una reforma migratoria. Ambos limitarán el libre comercio.

Sin embargo, Trump cometió un error que le costará la presidencia: decidió mandar al diablo las instituciones y amenazó con no reconocer su derrota.

Pero el daño ya está hecho y aunque Trump pierda las elecciones, ha logrado implantar en las mentes ignorantes de millones prejuicios racistas y antimexicanos.

Trump logró conseguir el liderazgo, sin ocupar muchos años, de los que creen en la supremacía de la llamada raza blanca.

También logró difundir la supuesta culpabilidad de los inmigrantes ilegales de asesinatos y violaciones. Hizo tragar el engaño de que regresará los empleos industriales perdidos por los avances tecnológicos y la globalización.

Esas grotescas mentiras, desmentidas por la ciencia y la estadística, ya están implantadas en el imaginario de los blancos promedio.

Ya se ha dicho, pero es conveniente insistir, que después del paso de Trump nada será igual para México y los mexicanos que viven en la unión americana. El clima racista y antimexicano subirá varios grados y lo sentirán nuestros paisanos en su vida cotidiana. Nuevas barreras entorpecerán el comercio bilateral y el flujo de inversiones. Es probable que en las ciudades fronterizas se desarrolle hostilidad hacia nosotros por parte de burócratas y policías. Y lo que ya se percibe como un hecho: el enfriamiento en las relaciones oficiales con Washington.

Así que más nos vale recordar que nadie va a hacer por nosotros lo que nosotros no hagamos por nosotros mismos.

Todo lo demás es fantasía.