Heterodoxia

Impuestos y violencia…

Los políticos raramente cumplen sus promesas y sus amenazas. Así que las palabras de los políticos valen bien poco. Su verdadero lenguaje lo expresan a través del cobro de impuestos y de la violencia.

Así que de las promesa de campaña del presidente electo Trump muy pocas van a cumplirse.

No va a generar los empleos que prometió a los blancos incultos. Las industrias automotrices no volverán a Michigan ni a Wisconsin. Las acereras jamás resurgirán en Pensilvania.

Tampoco expulsará a los parásitos que cabildean en Washington, porque la mitad son de su partido. Ni meterá al orden a los codiciosos financieros de Wall Street, porque muchos han sido sus socios.

Sobre las amenazas, seguramente exigirá renegociar el TLC, pero no irá más allá de lo que implique afectar la economía y los empleos de Estados Unidos.

Construirá más etapas del muro, lo cual poco afectará a México, más allá del feo acto agresivo, pues desde hace años la frontera urbana ya está cercada.

Sobre los que sí se lanzará como hiena hambrienta, será sobre nuestros paisanos, a los que perseguirá en sus trabajos, en las calles, en sus domicilios. Los encerrará en nuevos campos de concentración para interrogarlos, humillarlos, vejarlos y luego los expulsará —por cientos de miles— en la frontera. También buscará la forma de incautar indebidamente parte de las remesas, mediante algún impuesto o descuento. Esto lo hará en total impunidad, puesto que los paisanos están solos, inermes e indefensos. No hay nadie que los defienda. Para ellos, México y su gobierno han sido una madrastra indiferente, cuando no arisca y agresiva. Se rascarán con sus propias uñas.

Donde Trump se andará con cuidado será con los dreamers (niños mexicanos que fueron llevados a Estados Unidos por sus padres ilegales hace décadas, y ahora son adultos educados que estudian o trabajan gracias a un permiso provisional de Obama), porque ellos están dispuestos a resistir la deportación con todo. Aún con una intifada en la calles de Manhattan, Chicago, Los Ángeles, Phoenix o Seattle.

Así que los impuestos y la violencia serán el lenguaje con el que Trump hablará a los mexicanos.

¿Cómo le responderemos?

alvalima@yahoo.com