Heterodoxia

Fármacos peligrosos…

Hay un ángulo en la tragedia vivida en el Colegio Americano de Monterrey que no se ha explorado suficientemente. Me refiero al padecimiento depresivo del protagonista y al tipo de tratamiento y la medicación que recibía.

¿Por qué es importante conocer el tipo de enfermedad que padecía? Y, sobre todo, ¿qué medicamentos utilizaba? Simplemente porque con esta información quizá podría encontrarse la causa del sorpresivo comportamiento agresivo del adolescente.

En Estados Unidos y en Europa hay una gran polémica sobre los efectos colaterales de algunos antidepresivos recetados a niños y adolescentes. Así como de la ligereza con que este tipo de psicoactivos se recomiendan.

Ya sabemos que en las grandes concentraciones urbanas las presiones laborales, consumistas y competitivas deterioran las relaciones humanas y desequilibran las emociones de las personas.

Y, ya sabemos también, que las mayores víctimas de esta patología, al parecer irremediable, son los niños y los ancianos que viven solitarios y abandonados. Pero, lo que alarma a los sociólogos es el creciente uso abusivo de sustancias adictivas para tratar de amortiguar aquellas tensiones.

Así, desde las populares bebidas azucaradas, pasando por las pócimas energizantes hasta los peligrosos ansiolíticos que se consumen por toneladas, los efectos de las sustancias evasivas han roto el equilibrio interior de muchas personas.

Pero son los escándalos sobre las frecuentes tragedias entre niños y adolescentes, repentinamente agresivos, los que suenan las alarmas y hacen meditar sobre las verdaderas repercusiones que tiene el consumo de medicamentos peligrosos y la poca información que existe sobre los daños colaterales que generan estos productos.

Por eso me pregunto:

¿Qué ocurría en la bioquímica cerebral del niño cuando accionó el arma?

¿Podría haber algún fármaco descontrolado detrás de la tragedia?

Ojalá las autoridades que investigan el caso nos den las respuestas.

alvalima@yahoo.com