Heterodoxia

Detrás de los disturbios…

Una duda recorre el espinazo de la República: ¿qué pasará con el gasolinazo?

¿Escalarán la violencia y las protestas?

¿Se irán agotando o diluyendo?

Lo cierto es que la mayoría de las tomas de carreteras y estaciones de servicio ha sido espontánea. Solo una minoría la han organizado partidos políticos. Lo cual dificultará cualquier negociación. No hay con quién.

Está claro que detrás de los disturbios hay una simple y dura inconformidad: muchos ciudadanos consideran inadmisible pagar los platos rotos de la irresponsabilidad y corrupción de la clase política. Los indigna que mientras para los políticos hay sueldazos, bonos, mansiones, camionetotas y helicópteros, al pueblo llano se le asestan gasolinazos y auditorías. Y, el colmo, saber que les han tomado el pelo al prometerles bajar las tarifas del gas, la luz y la gasolina y hacer todo lo contrario.

Por lo que se ve y se escucha en la calle, muchas personas, habitualmente pasivas y aguantadoras, han empezado a tocar fondo y reaccionar. Es el caso de los millones de usuarios del transporte público que
hacen saber a los operadores de las unidades que los trasladan que ya no tolerarán aumentos. La razón es simple: no les alcanza.

Es un hecho que la mayoría de las personas que requieren transportarse hacia el trabajo o la escuela viven al límite de sus ingresos y no tiene forma de obtener los 10 o 20 pesos diarios que significarían un aumento.

Y, como tampoco entienden de finanzas públicas, suponen que el gobierno y los políticos —como les han dicho siempre— sí tienen manera de mantener los precios de antes, por lo que no atienden las prédicas de Meade.

Así que, parece que finalmente el destino nos alcanzó, la gallina de los huevos de oro pereció y no hay manera de cuadrar el círculo de la macroeconomía.

Ante éste panorama, ¿qué hará el gobierno?

¿Reprimir?

¿Ceder?

¿Subsidiar?

¿Endeudarse?

Pronto lo sabremos.

alvalima@yahoo.com