Heterodoxia

La pasta y el tubo…

Ya sabemos que el brexit, el triunfo de Trump y la muerte de Fidel Castro cerraron ciclos de la globalización, la corrección política y la utopía marxista.

¿Pero hay también un cierre de círculos en México? Y si la respuesta es afirmativa, ¿Cuáles ciclos son?

Algunos de ellos parecen estar a la vista:

El fin de PRI como partido hegemónico. En efecto, según todas las encuestas, el PRI ya no volverá a ser mayoría en la Cámara de Senadores, ni en la de Diputados. Tampoco ostentará la mayoría de las gubernaturas y tiene pocas posibilidades de conservar la Presidencia.

El fin del PAN como el partido de la gente decente. Así es, después del sexenio de la pareja Fox-Sahagún quedó vulnerada la coraza de honestidad que protegía a los panistas. El sexenio sangriento acabó enterrando aquella fama. Hoy, el espectáculo de la disputa en el fango por la candidatura presidencial los ubica asestándose descontones y golpes bajos.

El fin del PRD como el abanderado de la izquierda. Por si no bastara el desastre administrativo de muchos gobiernos municipales perredistas, está su alianza en algunas comunidades de Guerrero y Michoacán con la delincuencia organizada. Se añaden ahora los dispendios dedicados a difundir delirios presidencialistas.

La lenta crisis terminal del sistema político: de la presidencia imperial; del federalismo simulado; de la falsa independencia del poder judicial; de la desmesurada corrupción; de la lejanía entre la sociedad y los partidos; de la inadecuada legislación para combatir la delincuencia; de la disfuncionalidad del sistema acusatorio; del agotamiento del circo mediático.

De tal suerte, que la antigua sumisión de la sociedad mexicana se ha transformado. Y toda aquella pasta social dócil e uniforme que vivía inerte en el tubo autoritario, ahora, presionada por la indignación ha brotado con fuerza a la luz.

Vivimos en el otro extremo: abrumados por las críticas despiadadas de las redes sociales hacia toda la clase política y hacia cualquiera que abuse del poder o la riqueza.

La antigua opinión pasiva, ahora se ha vuelto demandante, desconfiada, respondona y conflictiva.

¿Lograrán éstas nuevas actitudes agresivas encontrar rumbo positivo y las nuevas preguntas emotivas, respuestas racionales?

Pronto lo sabremos, porque la pasta ya no volverá al tubo.

alvalima@yahoo.com