Heterodoxia

El avispero sirio…

Es una desgracia pero en Medio Oriente amenaza una nueva guerra global. Así lo han denunciado el primer ministro ruso y funcionarios franceses y alemanes.

El último episodio del drama que se vive ahí desde hace siglos, la guerra civil siria, empezó irónicamente como una noticia esperanzadora hace cuatro años: la primavera árabe. El levantamiento popular contra las dictaduras de Túnez, Libia, Egipto, Siria y Yemen.

Desgraciadamente, estas luchas fueron rebeliones espontáneas sin cabeza, que no lograron formar líderes ni partidos sustentados en ideas de progreso. Pasada la euforia inicial por la caída de los tiranos, pronto, el atraso cultural trajo nuevos autócratas. Así, los antiguos dictadores corruptos fueron reemplazados por fanáticos islamistas, aún más peligrosos.

Este desastre tiene su origen, también, en la ambiciosa disputa por el petróleo del Golfo Pérsico y en el ataque terrorista a Nueva York, que resultó en las caóticas invasiones de Irak y Afganistán.

Todas estas confrontaciones han acarreado una inestabilidad generalizada, en una zona dominada por la desigualdad y las creencias religiosas medievales.

Es un escenario difícil, donde ahora han empezado a actuar tres fuerzas antes contenidas y un dictador ambicioso que cuenta con armas nucleares. Se trata de las teocracias saudita e iraní y el poderoso presidente de Turquía, a los que se ha agregado Putin, decidido a recuperar, como sea, parte del poder perdido por su país a la caída de la Unión Soviética.

Y es precisamente este último actor el que le ha dado un nuevo carácter mundial al conflicto civil que vive Siria.

Las primeras víctimas de la intervención de Putin han sido las poblaciones que se rebelaron contra Bashar El Assad y que han sido atacadas por el ejército sirio y bombardeadas por la aviación rusa simultáneamente, obligándolas a huir en masa hacia Turquía y de ahí a Europa.

Ahora mismo, combaten en el mismo territorio y en varios frentes: Isis, Al Qaeda, Hammas, kurdos, turcos, rusos, iraníes, sauditas, franceses, ingleses, canadienses y norteamericanos. Un explosivo coctel de fanatismos y ambiciones que ya causó 250 mil muertos y 4 millones de desplazados.

La última oportunidad para la paz se escenifica hoy en Ginebra, donde el gobierno de Obama ha reafirmado su disposición para cesar el fuego.

¿Podrá ésta nueva estrategia aplacar el avispero sirio?


alvalima@yahoo.com