Heterodoxia

¿Trump o Maduro?...

Con la próxima visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a La Habana se cierra un ciclo en la historia de Cuba y América Latina.

Termina la época del desafío armado de la izquierda marxista latinoamericana contra las oligarquías locales y el capitalismo imperial, a fin de establecer el socialismo.

Periodo que abarcó de mediados de los 50 hasta nuestros días: del ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, a los diálogos pacificadores entre las FARC y el gobierno colombiano. Sesenta años de guerras sucias y fantasías fallidas que enlutaron miles de hogares del Río Bravo a la Patagonia.

Por lo pronto, los ancianos que dirigen autoritariamente la isla de Cuba han decidido entregar la plaza y cerrar el ciclo de la Revolución Cubana, mediante un pacto que les permita morir tranquilos en sus domicilios y conservar algunos de los muebles del naufragio.

Lo demás parece obvio: Cuba volverá a ser un gran resort turístico y poco a poco se irá diluyendo el monótono verde olivo de la revolución para ser sustituido por el colorido de la pachanga y los fuegos artificiales.

Atrás quedarán las proclamas incendiarias, las guerrillas heroicas y los planes fantásticos, lo cual está bien. Pero también quedarán olvidados los sueños marchitos de millones de pobres que reclamaron justicia y fueron defraudados por dirigentes ineptos.

Así que el fracaso de Cuba, como el de Venezuela o Brasil, no es para festejar. Porque más allá del severo juicio que la historia hará a los pésimos dirigentes que llevaron a sus pueblos a la derrota, están decenas de millones de miserables que solo vivieron una breve y engañosa euforia de triunfo a cambio de años de frustración.

Ahora habrá que esperar las reflexiones de quienes alentaron esas utopías, para que nos expliquen por qué fracasó el Socialismo Científico, el Caudillismo Carismático y el Populismo Dadivoso. Es de esperar también que recibamos de ellos alguna orientación que nos indique la ruta de salida de esta triste situación.

Porque la tragedia latinoamericana está a la vista: ni el estatismo autoritario ni el mercado corrupto parecen ser la solución. Millones de pobres y miles de asesinados nos dan testimonio.

¿O qué?

La situación está tan jodida que tendremos que escoger entre Donald Trump y Nicolás Maduro.


alvalima@yahoo.com