Heterodoxia

Descuidados, distraídos e inermes…

Terminó la sonriente visita de Obama a Cuba. Pero bajo las quietas aguas del Caribe se percibe un movimiento profundo.

Es el fin de una época: la de las utopías fáciles y románticas. El fin de los grandes demagogos que vendían ilusiones y recreaban resentimientos mientras millones de embobados escuchaban y obedecían. El fin de las oligarquías ideológicas que engañaron, sometieron y empobrecieron sus naciones.

El fin de los Castro. De Chávez y sucesores. De los eternos Peronistas. De la cínica pareja Ortega. De Evo y la Pachamama. De los ingenuos sueños de justicia de muchos, que devinieron en dolorosas pesadillas.

Todo quedó resumido en la patética foto del decrépito Fidel y un desencajado Maduro, tomada horas antes de la llegada al aeropuerto habanero del Air Force One y la simpática familia Obama.

Una vez más quedó claro, que sí los latinoamericanos queremos conservar la soberanía y alcanzar la prosperidad, no será a través del leninismo autoritario, ni del populismo dadivoso. Tampoco —como lo vemos en México— a través del capitalismo corrupto de compadres.

Nuestro camino hacia el éxito tendrá que recorrer la senda de la democratización de nuestras sociedades, de la ampliación de las libertades, del cumplimiento de la ley, de la erradicación de la corrupción y del uso inteligente, solidario y sostenible de nuestros recursos.

No está fácil, ni es seguro que lo logremos, pero las evidencias muestran que las fantasías tropicales y las calenturas ideológicas son buenas para el canto y la rima, pero no funcionan para vivir mejor.

Ahora que Trump nos amenaza con muros, deportación y discriminación, nuestras únicas armas defensivas serán la inteligencia, la determinación y la capacidad de resistencia.

En esa trinchera nos encontraremos solos, pues América Latina, fuera de la retórica, no tiene cómo ayudarnos debilitada como está, después de décadas de demagogia, ineficiencia y corrupción.

Así que la buena noticia del inicio del fin de la dictadura cubana quedó ensombrecida por el creciente éxito de Trump.

Estamos ante el fin de nuestra ingenuidad y la presencia de una amenaza real de violencia imperial que nos toma descuidados, inermes y distraídos.


alvalima@yahoo.com