Heterodoxia

Rusia I…

Rusia ha sido siempre, para los de fuera, una región mítica y enigmática: la Revolución de Octubre, el Transiberiano, la ruina de Napoleón y Hitler, las cúpulas de cebolla y el Kremlin.

Pero también Rusia ha sido la tumba de las utopías modernas: en los treinta, del sueño del Socialismo Justiciero y, en los noventa, de la Democracia Posautoritaria. Una doble tragedia difícil de entender y digerir.

¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Por qué la determinación de los líderes y el trabajo de las masas no lograron la fraternidad que soñaron los filósofos? ¿Cómo fue que los rusos no aprovecharon la caída estrepitosa del socialismo autoritario para construir un sistema de libertades y participación ciudadana? ¿Cuál fue el verdadero papel de Stalin, Kruschev, Brézhnev, Gorbachov y Yeltsin?

Para ayudar a responder a estas preguntas se han publicado recientemente muchos libros. Me referiré en esta serie a dos de ellos:

Un imperio fallido. Vladislav M. Zubok. Ed. Crítica. Se inicia con el relato, bien documentado, de las victorias diplomáticas de Stalin en las cumbres de Teherán, Yalta y Postdam donde, después del triunfo de la Segunda Guerra Mundial y con el apoyo de Roosevelt, surgió la zona de influencia rusa en Europa y el ejército soviético ocupó: Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria, los Países Bálticos y un tercio de Alemania.

A partir de ahí, el relato —siempre apoyado en fuentes soviéticas recién desclasificadas— nos presenta el voluntarioso ascenso de Kruschev sobre los otros miembros del Politburó, a la muerte del dictador. La audaz decisión de hacer públicos los crímenes de Stalin. Las desavenencias por esa causa con la vieja guardia ortodoxa y con los comunistas chinos. Y se describe la curiosa personalidad del líder Nikita Kruschev, mezcla de audaz conspirador y rústico campesino. 

Un lugar importante del libro se ocupa de la crisis de los cohetes en Cuba ocurrida en el otoño de 1962, donde el mundo vivió algunos días al borde de la Guerra Nuclear. También, el conflicto militar y emocional que vivieron por esa causa tanto el líder soviético como Kennedy y Fidel Castro.

La investigación también nos descubre el surgimiento, entonces, de la llamada generación de los sesenta, que a raíz de la desestalinización emergió en los círculos científicos e intelectuales de Rusia y, que más tarde, en la década de los ochenta, fue la que encabezó las reformas que dieron fin al sistema y al Partido Comunista.

El libro relata, a partir de las actas de las reuniones de los altos jefes del Kremlin, los detalles de la intervención soviética en Alemania Oriental y como se decidió erigir la República Democrática Alemana y construir el famoso muro de Berlín. El texto aborda también la decisión y acción soviética para intervenir en Vietnam, Siria, Argelia, Indonesia, Etiopia, Congo, Ghana y otros países del llamado tercer mundo. La euforia del pueblo y gobierno soviéticos al saberse y sentirse actores de la liberación colonial de tantas y tan exóticas regiones y, también, los extraordinarios costos que esto acarreó a su maltrecha economía.

La caída de Kruschev y el ascenso de Brézhnev son tratadas en detalle, así como las razones ideológicas y económicas que llevaron al nuevo líder soviético a buscar más que la coexistencia pacífica krusheviana, una auténtica distensión con los Estados Unidos.

Buena parte del libro describe la década de los setenta, donde aparecen las primeras fisuras en el sólido edificio soviético. Y ya en los ochentas, el gravísimo error que supuso la invasión de Afganistán. Finalmente, el relato se focaliza en la incapacidad de la jerarquía para renovarse racional y paulatinamente, y la desaparición física implacable de cada uno de los vetustos oligarcas. Por último, el ascenso de Gorbachov y la generación de reformistas.

El libro se ocupa, para concluir, de cómo, un imperio que se tardó en construir varias décadas y que disputó con los Estados Unidos la supremacía mundial, se derrumbó, sorpresivamente, en tres días. De cómo el hundimiento de esta inmensa y rica nación, más que obra de Reagan, Thatcher y Juan Pablo, fue causado por sus propios dirigentes y por el impacto de nuevas ideas y tecnologías.

Para quienes vivieron esas épocas o para quienes quieran acercarse a ellas, el libro recomendado es un texto sólido, atractivo y confiable.

alvalima@yahoo.com