Heterodoxia

Políticos suicidas…

Los partidos políticos están dinamitando los cimientos del edificio que los sostiene:

El Partido Verde ya ha dañado la indispensable igualdad en las condiciones de competencia, mediante una cínica y gigantesca campaña adelantada. Los otros, en cambio, han convertido la designación de candidatos en una feria de oportunismo, frivolidad y nepotismo.

Para un sistema urgido de credibilidad y legitimidad, nada más dañino que unas elecciones amañadas por los mismos participantes.

Al mismo tiempo, el enorme pastel del gasto público sin control ha desatado la codicia suicida entre políticos y burócratas. Hasta hace pocas décadas, solo entre los policías de tránsito y los inspectores ambulantes la corrupción era generalizada. Hoy, a todo lo largo y ancho de México, para que se logre algún trámite, permiso, pago o concesión hay que lubricarlo con dinero. Este vicio social se ha extendido hasta —increíble y me consta— el derecho de inscripción en las universidades públicas.

Así que la ambición y la deshonestidad parecen haber nublado la inteligencia y la dignidad, no solo de los mandones en los partidos, sino también de quiénes ejercen cualquier tipo de autoridad.

Es una lástima, porque si bien un país puede recuperarse en medio de una crisis económica, si tiene autoridades confiables y una economía fuerte puede sacar adelante un gobierno débil. Es obvio que un país estancado con autoridades corrompidas está en riesgo.

¿Supondrán los dueños del Partido Verde que éste es un país de ingenuos retrasados mentales?

¿Supondrán los políticos y funcionarios que la paciencia de la sociedad para soportar sus excesos es infinita?

¿Dónde han estado los funcionarios a cargo de la salud y la sobrevivencia del sistema que pudieron sonar las alarmas a tiempo?

¿Qué ocurrirá si cunde la idea de objetar el proceso electoral por los que se sienten agraviados por la simulación y la ambición desmedida?

Tales son hoy las cuerdas flojas con las que se sostiene la paz social.

alvalima@yahoo.com