Heterodoxia

¿París o Chilpancingo?...

El mundo está ansioso. Teme otra mortandad irracional como la ocurrida en París. La incertidumbre solo se refiere al lugar donde podría ocurrir.

En Europa el temor abarca de Madrid a Estocolmo, pasando por Bruselas, Londres, Ámsterdam, Hamburgo o Copenhague. El tema es la rebelión de los islamistas radicales. El asunto de fondo es el envejecimiento de la población europea, evidente desde la década de los sesenta, que obligó a importar trabajadores musulmanes para sostener la economía. El problema: la resistencia de ambas comunidades para lograr una convivencia compartida de valores y bienestar. La consecuencia: miles de jóvenes europeos de origen y religión musulmana enojados e inconformes. El peligro: la ideología yihadista suicida.

En Asia y África el tema del conflicto también tiene pretextos religiosos. Musulmanes versus cristianos en Nigeria, Sudán, Indonesia, Malasia y Filipinas. Entre sectas en Siria, Irak y la Península Arábiga. Entre religiones antagónicas en Pakistán e India.

En América Latina los movimientos telúricos se ubican en la izquierda: mientras la gerontocracia cubana esconde sus banderas antiestadunidenses, el abrumado e incapaz Maduro vaga por el mundo empeñando la riqueza petrolera del país a cambio de dinero fresco para importar alimentos. Solo los chinos han aprovechado la oferta. Mientras tanto, el desastre económico chavista ha incrementado el autoritarismo y la fractura de la sociedad venezolana en facciones irreconciliables. El futuro inmediato puede ser el golpe militar, la guerra civil o el caos.

Frente a esos grandes y viejos conflictos, la ingobernabilidad del sur de México parece irrelevante. Pero no nos engañemos. La capacidad explosiva de nuestra desigualdad es grande. Muchos aplaudimos la paciencia del gobierno federal para resistir las provocaciones insolentes de los normalistas. Sabiamente no se ha echado gasolina al fuego. Pero también observamos que ha faltado contundencia para cerrar acuerdos y cancelar problemas. Los conflictos en el Poli, Ayotzinapa, la CNTE y la Tierra Caliente están contenidos, pero no resueltos.

Así que, ¿dónde estallará la próxima bronca? ¿En Londres, Caracas, Bagdad? ¿O en Chilpancingo, Oaxaca o Apatzingán?

Pronto lo sabremos.

alvalima@yahoo.com