Heterodoxia

Octavio Paz…

Existen tres emisoras de radio: la privada, la pública y la social, que agrupa unas cuantas estaciones universitarias, indígenas y culturales. Sería deseable que el Senado encontrara la fórmula para dotarlas de la posibilidad de ser sustentables.

Se dice —acertadamente— que el mejor homenaje a un escritor es leer su obra.

Por eso, aprovecho que la Cámara de Senadores ha publicado una antología de los textos políticos de Octavio Paz para ceder este espacio a nuestro mejor filósofo.

Son las reflexiones que hizo el poeta sobre los medios masivos de comunicación después de la revuelta juvenil de 1968. Estos comentarios quizá puedan servir como una referencia más a los legisladores que ahora están reformando las leyes secundarias en radiodifusión.

“La reforma de nuestro sistema político, según ya dije, requiere no sólo realismo sino imaginación política. Necesitamos encontrar formas de participación política y económica que den a los ciudadanos, especialmente a los jóvenes, ya sean estudiantes u obreros, la posibilidad de discutir los asuntos públicos y de colaborar efectivamente en su resolución.

“Un ejemplo de estas formas nuevas de participación que debemos inventar: la situación de los medios de información pública en nuestro país. Resulta escandaloso que la radio y la televisión sean todavía propiedad privada y que constituyan un negocio como cualquier otro. Al mismo tiempo, su nacionalización no sería un verdadero remedio: el monopolio del Estado en materia de información no es menos peligroso que el de los negociantes. El ejemplo de Rusia y aun el de Francia no recomiendan la nacionalización. Una solución intermedia consistiría en substituir el concepto de propiedad por el de uso: los que deben dirigir la radio y la televisión son aquellos que efectivamente la usan, es decir, los productores y los consumidores. La creación de consejos u otros organismos que se encargasen de la dirección de los programas de radio y televisión podría ser un experimento en la democracia social de la participación. Estos consejos estarían compuestos por la representación del Estado y, en seguida, por la de los radioyentes y televidentes, los maestros, los hombres de ciencia, los escritores y los poetas, los músicos, los artistas, los técnicos en radio y televisión, los periodistas… en suma, por todos aquellos que participan efectivamente en la función informativa, ya sea como emisores o receptores. Se aseguraría así no sólo la libertad de información sino el derecho que todos los ciudadanos tienen a usar de la facultad humana por excelencia: hablar, oír y responder… El caso de la radio y la televisión es un pequeño ejemplo del tipo de reformas que, aunque sea de una manera confusa y poco articulada, desea la juventud mexicana”.

Octavio escribió este texto dentro de las cartas que envió a la Secretaría de Relaciones Exteriores, a propósito de su renuncia como embajador en India después de la matanza de Tlatelolco.

De entonces a la fecha México ha experimentado enormes cambios, pero la situación de la radio y la televisión ha cambiado poco.

En la radio en particular, hoy existen tres emisores: la radio privada, que tiene concesionada la mayoría de las frecuencias; la radio pública, que maneja algunas frecuencias permisionadas al gobierno federal y a los estatales. Y por último está la radio social, que agrupa unas cuantas estaciones universitarias, indígenas y culturales.

La radio comercial tiene el reto de recuperar la audiencia que, dramáticamente, ha ido perdiendo ante las nuevas tecnologías. Particularmente ante la estampida de los jóvenes hacia las redes sociales y todas las variantes musicales que ofrece internet.

El reto de la radio pública es el de despojarle de su carácter “oficialista”, que ahuyenta a la audiencia, y, por último, el reto de la radio social es el de convencer a los legisladores de que no significan un peligro para nadie y que, en cambio, ofrecen una alternativa para que los indígenas, los marginados urbanos, los universitarios tengan posibilidades institucionales de oír y expresar su música y su lenguaje.

Sería deseable que el Senado encontrara la fórmula para dotar a las radios sociales de la posibilidad de ser sustentables, enriqueciendo la definición de los patrocinios, y que los grandes empresarios asuman que puede estar en el mejor interés de la República fortalecer la cohesión y la paz mediante la pluralidad cultural.

(La cita fue tomada del libro editado por la Cámara de Senadores: Octavio Paz. Antología de textos políticos México, febrero del 2014. Pp 96-97).

alvalima@yahoo.com