Heterodoxia

Obamapaisanos…

La falta de análisis mediático sobre los cambios en la política migratoria de EU se debe a que la noticia compitió con los escándalos de Iguala y la "casa blanca". Pero las medidas anunciadas por Obama afectarán la vida, economía y política del país.

No todas son malas noticias. Precisamente, cuando la gigantesca manifestación del 20 de noviembre llegaba al Zócalo para gritar su inconformidad por la tragedia ocurrida a normalistas de Ayotzinapa, el presidente Barack Obama compareció ante su nación para anunciar medidas administrativas que aliviarán la angustiosa vida de 3 millones y medio de indocumentados mexicanos.

Así que, mientras la República informada se indigna y busca respuestas a su justo reclamo para erradicar la corrupción que está detrás de la tragedia de Iguala, millones de modestos hogares mexicanos —tal vez 10 millones de personas— se alegraron y aliviaron al saber que sus padres, madres, hij@s y herman@s que desde la sombra de la ilegalidad les envían el sustento, por fin podrían obtener un permiso de trabajo sin el temor de ser deportados.

La noticia, fuera del ámbito de los directamente involucrados —mexicanos mayoritariamente pobres, habitantes de olvidadas regiones rurales de Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Zacatecas, Puebla, Guerrero y Oaxaca— tuvo poca cobertura informativa en el país. Da la impresión de que la suerte de 8 millones de mexicanos ilegales, que además han enviado cientos de miles de millones de dólares a las regiones y a las familias más pobres, poco importa al mexicano promedio.

La respuesta puede estar en que la dramática situación que vive la seguridad y la economía del país ocupa totalmente la atención de muchos mexicanos, abrumados por intentar salir bien librados de sus propios retos individuales. También la insólita falta de análisis mediático sobre los cambios en la política migratoria estadunidense se debe a que la noticia compitió desfavorablemente con los escándalos de Iguala y la casa blanca. Pero más allá de especulaciones, lo cierto es que las valientes y humanitarias medidas anunciadas por Obama afectarán hondamente la vida, la economía y la política de nuestro país:

Inicialmente, conforme se pongan a disposición de los emigrantes los formatos para los trámites de regulación, la presión sobre los consulados mexicanos aumentará a fin de obtener documentos probatorios del registro civil. Es de elemental justicia que las autoridades hacendarias doten a la Secretaría de Relaciones Exteriores con los recursos financieros y tecnológicos suficientes para responder con eficiencia a este mayúsculo reclamo. Sería grave y lamentable que por pichicaterías administrativas no diéramos a tiempo a nuestros paisanos los documentos que requieran.

En el terreno diplomático, es obvio esperar que arrecien los ataques de los republicanos racistas contra México. Culpándonos de todos sus problemas y llevando a la arena parlamentaria y mediática el asunto de la corrupción, la pobreza y los cárteles mexicanos.

No caer en las provocaciones, echando mano del tacto y discreción de nuestros representantes en Estados Unidos debe ser la línea, mientras pasa la tormenta de los extremistas y llega la nueva campaña presidencial, donde la estrategia electoral republicana se correrá al centro.

Gran actividad consular que apoye eficientemente a los paisanos y absoluta sobriedad diplomática frente a las emboscadas antimexicanas es lo aconsejable.

Para los empresarios mexicanos los paisaobamas también abrirán nuevas oportunidades de negocios. Al salir de la ilegalidad millones de ellos y poder ahorrar, gastar, invertir y viajar serán un nuevo y opulento mercado. Justo es el momento para que los emprendedores mexicanos audaces incursionen en la unión americana, aprovechando la identidad mexicana común, con quienes ahora saldrán al mercado, ofreciéndoles nuevas propuestas de negocios.

El mundo del espectáculo también recibirá sangre nueva y atractiva con los miles de aspirantes a la fama que emergerán ahora del anonimato. Asimismo, los jóvenes con vocación política y social podrán organizar a los paisanos que saldrán de las catacumbas de la invisibilidad, para enseñarles a defender sus derechos.

Seguramente en la academia, el periodismo y la literatura conoceremos testimonios que muestren la dimensión de la epopeya de nuestros emigrantes que se han sobrepuesto a la discriminación y el abuso.

Así que, a pesar de las malas noticias, hay esperanza. El presidente Obama nos ha abierto un enorme y nuevo espacio.

Aprovechémoslo.

Yes, we can!

alvalima@yahoo.com