Heterodoxia

Obama y Fidel…

Cuba es un extraordinario país, lleno de gente creativa, vital y extrovertida que ha tenido la desgracia de padecer durante 55 años una dictadura agobiante. Fidel Castro, el propietario del poder en la isla es también una persona extraordinaria. No es realmente un político, porque sus métodos de dominio no son propiamente “políticos“, tampoco es un administrador, ni un promotor, ni un economista menos un conciliador; los resultados de su trabajo lo demuestran.

Fidel Castro es un guerrero. Un exitoso guerrero, implacable y audaz. Con un ego desproporcionado que lo impulsa al conflicto permanente. Buscando, provocando o inventándose enemigos sin poder parar. Un caudillo carismático, narcisista y agresivo. Por eso su país, más que ser un lugar alegre y productivo, es un cuartel.

Ha vencido y liquidado a todos sus adversarios internos. Ha confrontado y puesto quietos a 10 presidentes estadunidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush Sr., Clinton, Bush Jr.). Esparció su violenta ideología por todo el mundo. Ayudó a derrotar al Aparheit sudafricano, sobrevivió al naufragio soviético y a la muerte de Chávez y ahora intenta, cínicamente, que Obama lo rescate de la quiebra económica. No hay ninguna duda —por las pruebas exhibidas— que Castro es un guerrero compulsivo y astuto.

El caudillo, más que ocuparse del bienestar y el desarrollo de su pueblo, ha utilizado la energía y el talento cubanos para jugar con ellos múltiples aventuras confrontativas. Su escenario fue la guerra fría, que ha logrado, artificialmente, hacer durar dos décadas más.

La más importante misión que Fidel se propuso ha sido la de disputar todo con Estados Unidos. En 1961, con paciencia notable, aguardó, emboscó y derrotó la invasión de los exiliados cubanos entrenados por la CIA. En 1963 acordó con Nikita Krushev instalar misiles atómicos a pocas millas de la costa estadunidense y jugó, junto con los rusos, los peligrosos naipes de la guerra atómica. Finalmente consiguió que lo dejaran en paz, a cambio de la salida de los cohetes.

Durante meses sorteó los varios intentos de asesinato que le organizaron los hermanos Kennedy y hay indicios recientes de que John y Robert pagaron con su vida ese intento homicida.

Más tarde, organizó guerrillas en toda América Latina y África. Anotándose sonadas victorias en Nicaragua, Angola, Guinea, Etiopía y Mozambique. Logró transportar decenas de miles de soldados cubanos al África y en la legendaria batalla de “Cuito Cuanavale” derrotó al ejército sudafricano.

Hoy en día influye, de manera determinante, en los gobiernos de El Salvador, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil y las islas caribeñas. En Venezuela, Fidel cogobierna con Maduro y dispone de la riqueza petrolera a su antojo.

No es poca cosa para un viejo que ronda los 88 años y cuya férrea voluntad aún domina la escena cubana.

Pero, ¿que ha ganado su pueblo con las excentricidades de éste notable aventurero? Muy poca cosa: algunas medallas olímpicas y un deteriorado sistema de seguridad y educación gratuitas. Lo demás son pérdidas y sacrificios: cientos de miles de familias divididas en un enorme exilio traumático. Pérdida absoluta de libertades y garantías individuales. Servicio militar obligatorio en situación de guerra. Falta de infraestructura y servicios públicos. Hambre y miseria en la mayoría de la población. Economía en ruinas. Espionaje y denuncias para todos. Retraso tecnológico. Prohibición de internet y televisión parabólica. Militarización de la sociedad. Ausencia de partidos y sindicatos. Demagogia y culto a la personalidad. Prostitución y deshonestidad generalizadas. En síntesis, un horror económico, político y social.

Si bien el futuro de la isla es una incógnita, la proximidad de la rica potencia norteamericana, ahora, sorpresivamente dispuesta a levantar restricciones, ofrecerá muchas tentaciones a los cubanos, ávidos por consumir y acceder a todos los bienes de que han sido privados. Así, quizá, —gracias a Obama— pronto, el enorme cuartel cubano se convertirá en un gigantesco mall de múltiples mercancías.

Mientras eso ocurre, los admiradores de Fidel podrán documentar su fe revolucionaria leyendo el interesante libro recién publicado por el guardaespaldas de Castro, Reinaldo Sánchez, titulado La vida oculta de Fidel Castro.

 

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