Heterodoxia

¿Moreira mata 'Chapo'?...

El circo mediático mexicano está movido: egos, sexo, corrupción y petróleo ocupan diarios y pantallas.

La ameritada captura de El Chapo, producto de un círculo virtuoso de ciudadanos valientes y policías honestos (bien retratados en éstas páginas por Luis González de Alba) ha sido opacada por la posterior narcotelenovela que todos los días ofrece nuevos capítulos: El Chapo, ¿héroe o villano? Kate, ¿una actriz en busca de prestigio o solo una tequilera ambiciosa? ¿Fue amor platónico o hubo contacto? Sean Penn, ¿un émulo de John Reed o, más bien, un ingenuo Homer Simpson?

Más allá de la pista chapoteada, en el anillo financiero han continuado las emociones fuertes: al dramático tobogán peso-dólar se ha unido el serpentín descendente petrolero. Las mexicanas y los mexicanos disfrutan enmudecidos cómo los fortachones gladiadores del Banco de México luchan contra el Godzila especulador, sin más armas que 400 millones de dólares diarios. Una lucha ardua y desigual sin duda. Al mismo tiempo, las amas de casa se quejan sobre aumentos de precios sin control.

Finalmente, en la pista internacional hay un espectáculo tragicómico: de lo más alto del trapecio ha caído, dentro de un inesperado pozo ibérico, el hasta entonces afortunado equilibrista Moreira. Solo segundos antes del dramático resbalón, Humberto había mostrado a quién quisiera verlo, su duro abdomen de atleta y su legendario músculo político.

Pero así es la política, el espectáculo más grande del mundo, cuando menos lo esperan trapecistas, payasos y espectadores, ocurre lo inesperado. Hay rumores entre el público de que a éste tropiezo, pueden seguir otros igualmente espectaculares de conocidos ilusionistas, contorsionistas y prestidigitadores.

Pero, más allá de cualquier otra consideración, es un hecho que en el México de hoy en día se puede morir en un secuestro o de una bala perdida, pero nunca se fenecerá de tedio o aburrimiento: nuestra realidad económica y política siempre resulta emotiva y dramática; cuando no, también divertida.

Podemos morir llorando de risa.

Lo dicho, no hay duda, el circo mediático está movido.

¿Podrá Moreira desplazar al Chapo?

Mañana lo sabremos.


alvalima@yahoo.com