Heterodoxia

Maestros radicales…

Lo que no se ha tomado en cuenta es que nosotros hemos comprado las plazas. ¿Por qué entonces tenemos que dejarlas? Las compramos con dinero y algunas maestras hasta vendiendo su propio cuerpo; y ahora, años después, cuando no tenemos alternativa, nos quieren cambian las reglas. ¿Por qué los grandes corruptos sí pueden heredar lo que robaron? ¿Por qué no ponen a prueba también los conocimientos de todos los servidores públicos?”.

Estos son razonamientos simples e implacables de un maestro de la CNTE. Con ellos seguirán marchando y seguirán en rebeldía contra la reforma educativa que juzgan perversa e injusta.

Ocurre lo mismo con los normalistas rurales que han sido adoctrinados por décadas en la creencia de que cuando terminen sus estudios serán premiados con una plaza vitalicia que les permitirá salir de la miseria. Ellos también, ahora que sienten amenazado su futuro y hasta su propia vida, seguirán siendo la vanguardia incansable y violenta de marchas y plantones.

En la otra trinchera, las organizaciones empresariales continúan denunciando —con pruebas irrefutables— el desastre de la educación pública: la pésima preparación de los maestros, el escaso aprovechamiento de los alumnos, la ideología extremista de algunos mentores y su resistencia a la aplicación de la ley.

En este difícil escenario heredado, el gobierno federal ha actuado en dos frentes: donde la CNTE no tiene el dominio sindical ha empezado a aplicar la ley. En cambio en Oaxaca, Guerrero y Michoacán ha negociado diferir los nuevos lineamientos jurídicos para contener la revuelta magisterial.

¿Cuánto tiempo durará éste precario equilibrio? ¿Hasta dónde piensan llegar los dirigentes de la CNTE y sus aliados normalistas? ¿Es posible encontrar formas diversas de aplicar la ley en las diferentes regiones del país? ¿No serán quizá las organizaciones de padres de familia y las autoridades municipales quienes mejor puedan administrar la educación básica y lidiar con los radicales? ¿Existe alguna posibilidad de una negociación estable y definitiva?

Las respuestas son una incógnita, pero millones de familias están involucradas en el conflicto y los ojos de mundo están pendientes sobre la capacidad de los mexicanos para solucionar sus diferencias de manera civilizada y democrática.

Quizá solo la paciencia, flexibilidad, astucia e imaginación puedan proporcionar las herramientas para lograrlo.

alvalima@yahoo.com