Heterodoxia

¿Demagogia "light"…?

El fantasma del populismo recorre el sur de Europa. Es acompañado de dos zombis: el resentimiento y la fantasía.

Los tres, bien alimentados con los despojos de la socialdemocracia; la corrupción de liberales y monárquicos; el enorme desempleo juvenil y la desesperanza de millones de ancianos.

Tal parece que Europa siempre se tropieza con la misma piedra: grandes ideales de igualdad, pervertidos por simuladores, que dan lugar a radicalismos potencialmente autoritarios.

En éste escenario, los indignados se han apoderado de la palabra. Los hay de izquierda extrema como los griegos de Syriza; de derecha radical como los del Frente Nacional Francés o ingeniosos rebeldes como los españoles de Podemos.

Su éxito es evidente. Por lo pronto estos últimos han penetrado en el foro político con gran facilidad. Las televisoras y las radios les abrieron sus puertas por el desenfadado atractivo de su discurso. Los aburridos televidentes españoles —hartos de la simulación bipartidista y el cinismo de políticos, cortesanos y monarcas— prestaron atención a los bien articulados jóvenes tertulianos que, sin respeto alguno, atacaban por igual al Fondo Monetario, a la Merkel, a los insensibles banqueros teutones, a la burocracia de Bruselas, a los falsos socialistas y a toda la casta. En fin, a los villanos del inocultable fiasco en que se ha convertido la Unión Europea.

Los populistas europeos, para ganar la enorme presencia que poseen, simplemente han presionado los dos interruptores sensibles y peligrosos que gobiernan el tablero de la naturaleza humana: el resentimiento y la fantasía.

Saben, como buenos expositores universitarios que son en su mayoría, que accionando tales resortes consiguen agitar y movilizar, potenciar la euforia o la ira de las masas, según sea el caso. Saben que culpar a otros del fracaso propio y vender ensoñaciones, siempre ha sido un procedimiento simple y exitoso para lograr popularidad.

Así que la única esperanza que tiene el establishment es que se encuentre ante un populismo light, blando y con fecha de caducidad próxima. Como todo en estos tiempos…

¿O es posible que sea una auténtica, duradera y profunda rebelión?

Pronto lo sabremos.

alvalima@yahoo.com