Heterodoxia

¿Decadencia de la FIFA?…

Resulta evidente que los intereses del futbol mundial no pueden decidirse en Suiza. Pronosticamos la próxima rebelión de las élites futboleras para derrocar a Blatter y reflejar el nuevo equilibrio deportivo mundial en el seno de ese organismo.

Más allá de las fuertes emociones contradictorias que propició la actuación de la selección en Brasil, más allá de la determinación y valentía de Memo Ochoa, más allá de los gestos y contorsiones de El Piojo, más allá de las manifestaciones de inconformidad en Sao Paulo y Río, más allá de la insensibilidad y la codicia de la FIFA, hay un hecho notable que sucede en los estadios brasileños: la decadencia de Europa y el nacimiento de las nuevas potencias futboleras en América Latina, África y Asia.

Atrás quedaron los años en que las temibles y poderosas escuadras de España, Italia, Inglaterra o Portugal borraban de la cancha a la mayoría de los equipos del resto del orbe. Entonces, los equipos triunfadores radicaban en Europa; y fuera de ella solo Brasil y Argentina figuraban. Lo demás era relleno.

Y así ocurría no solo con el futbol, sino con todo lo demás que importa: la cultura, la moda, la ideología, la religión; todo se dictaba desde Europa. Si bien Estados Unidos competía en los terrenos científicos y militares con el viejo continente, siempre existía la sospecha sobre la calidad de sus productos. Se daba por hecho que lo bueno y durable venía de Europa.

Así fue durante muchos siglos, hasta que en el siglo XX se inició una lenta pero sostenida decadencia económica y tecnológica. Dos guerras terribles libradas en su territorio y dos ideologías asesinas —el nazismo y el estalinismo— minaron el espíritu y la energía europeos. De tal manera que la preponderancia de Europa que surgió en la Antigua Grecia y se consolidó durante los imperios romano, español, francés y británico ya ha concluido. Hoy en día la potencia creativa, productiva, científica, financiera y militar radica en América y Asia. Lo mismo ocurre con la vitalidad demográfica: la juventud del mundo nace y se desarrolla mayoritariamente fuera de Europa.

Junto con el siglo XXI ha nacido un mundo nuevo. Un mundo cuyas metrópolis ya no son Londres, París, Berlín o Moscú. Un mundo con la piel y los ojos más oscuros. Un mundo que utiliza, desde luego, algunas herramientas e ideas surgidas en Europa, pero que las ha transformado y mejorado imprimiéndoles su propia creatividad y esfuerzo.

De manera que las grandes fábricas del mundo ya no se encuentran en Mánchester, Hannover, Lyon, Milán o Barcelona. Ahora la producción industrial radica en Shangái, Osaka, Bombay, Taipéi o Sao Paulo. Ahora los centros financieros están emigrando de Londres, Zúrich o París hacia Nueva York, Chicago, Tokio, Hong Kong y Dubái. Las nuevas inspiraciones espirituales ya no provienen de Roma, ahora buscan en las tradiciones China e Hindú. Los nuevos impulsos de la moda, antes originados solo en París, ahora surgen también en Miami, Los Ángeles, Bogotá o Río, y hasta los últimos estertores ideológicos de la izquierda radical ya no están en Ginebra o Moscú, ahora provienen de La Habana o Caracas.

Así que lo que importa al mundo: la comida, los artículos de consumo, las herramientas, los bienes culturales, el dinero, ya se produce y se recrea mayoritariamente fuera de Europa.

Por eso también han quedado pocos equipos europeos dentro de la Copa del Mundo. Por eso el próximo equipo campeón se festejará fuera de Europa. Por eso Chile eliminó a la selección española campeona, por eso Uruguay venció a Inglaterra e Italia, por eso la minúscula Costa Rica venció también a Italia y empató con Inglaterra. Por eso el mejor equipo europeo: Alemania empató con Ghana y sudó para derrotar a Irán y Argelia y por eso Holanda fue humillada durante 85 minutos por los mexicanos. Por tanto, seguramente, América será para los americanos y la Copa se quedará aquí.

Resulta evidente que el próximo presidente de la FIFA ya no puede ser europeo ni los intereses del futbol mundial pueden decidirse en Suiza. Pronosticamos la próxima rebelión de las élites futboleras para derrocar a Blatter y reflejar el nuevo equilibrio deportivo mundial en el seno de la FIFA.

Porque además, como dijo el desenfadado presidente de Uruguay, reflejando lo que piensan muchos brasileños, mexicanos, chilenos y argentinos: La FIFA es un conjunto de hijos de puta.

Tal cual.

alvalima@yahoo.com