Heterodoxia

Competencia…

En el renovado modelo radiofónico que diseñen las leyes secundarias debe reflejarse la realidad del México moderno: grandes empresas conviviendo y compitiendo con pequeños y medianos emprendedores.

Desde hace noventa años los mexicanos oímos radio. Fue en 1924 cuando José Vasconcelos, brillante secretario de Educación Pública, puso en el aire la señal de Radio Educación para difundir buena música e información cultural a través de los nacientes medios masivos.

Simultáneamente, audaces emprendedores privados y románticas agrupaciones sociales también adquirieron equipos y echaron a volar la imaginación para proporcionar el servicio radiofónico de entretenimiento y noticias en muchas zonas del país. Así nació el modelo mexicano de radiodifusión que integra a emisores privados y sociales: concesiones y permisos.

Si bien la época de oro de la radio mexicana ocurrió a mitad del siglo pasado, cuando la mayoría de las familias se reunía por las noches en torno al receptor, hoy en los automóviles y en muchas computadoras la radio vuelve a entretener e informar. Hay un afortunado renacimiento del medio.

Por eso, parece conveniente que quienes legislen las reglas secundarias de telecomunicaciones tengan presente esa forma plural de integrar y ofrecer servicios radiofónicos, de tal manera que los radioescuchas tengan diversas opciones de contenidos para elegir, tal y como ocurre en la boleta electoral o en los anaqueles de los mercados.

Recordemos que fue en la radio donde se dieron, hace años, las primeras voces de la diversidad mexicana. Así, los micrófonos de Radio Universidad y Radio Educación, por ejemplo, dieron cabida, desde las décadas de los sesenta y setenta, a las diversas expresiones de la izquierda. La causa de las mujeres y las de la diversidad sexual salieron del clóset en esas frecuencias para exigir sus derechos y denunciar los abusos de que han sido víctimas. Fue también en esas radios donde se abordaron entonces asuntos como el autoritarismo, la corrupción gubernamental y los derechos de los consumidores. También fue ahí donde se recuperaron los sonidos de las comunidades indígenas y los del barrio bravo mexicano. Donde el mambo, el tango, el blues, el jazz, la bossa nova, el rock, la rumba, la trova y el nuevo folcklorismo hallaron su mejor morada.

También debemos recordar que demócratas panistas como Luis H. Álvarez o Manuel Clouthier encontraron en las radiodifusoras privadas de Chihuahua, Sinaloa y Nuevo León a los primeros valientes empresarios que les abrieron sus micrófonos y así, en las heroicas décadas de las primeras luchas electorales, desafiaron la mano pesada de los organismos represivos del gobierno.

Esos hechos son los que deben tener presente los demócratas de cualquier signo ideológico que se hallen en el Congreso. Tener presente que es la radio —ahora junto a internet— el mejor lugar para dar voz a la vanguardia política y cultural del país. Donde sale al aire el vapor de esa enorme caldera social que siempre hierve por todo el país.

Que recuerden que, tanto en el lejano 68 como en los movimientos estudiantiles recientes, el reclamo básico ha sido el de democratizar los medios.

Por tanto, la solución lógica para fortalecer la paz social, dar continuidad a la democratización del país y respetar el espíritu de las reformas constitucionales es dar certeza jurídica y viabilidad financiera, tanto a las radios privadas como a las sociales. Reglamentar que estas últimas puedan tener acceso al mercado publicitario para sustentar su operación.

En el renovado modelo radiofónico que diseñen las leyes secundarias debe reflejarse la realidad del México moderno: grandes empresas conviviendo y compitiendo con pequeños y medianos emprendedores. Ambos grupos con posibilidad real de ser viables económicamente y técnicamente competitivos.

Cadenas de radiodifusión con enormes audiencias, pero también pequeñas radios sociales y culturales que reflejen la rica diversidad y creatividad que brotan en nuestro enorme país.

Por tanto, la verdadera prueba para la voluntad del presidente Peña Nieto, expresada en las reformas constitucionales para abrir a la competencia las telecomunicaciones, también se dará en las leyes secundarias que reglamentarán la radio.

alvalima@yahoo.com