Heterodoxia

Colosio…

Escuché nuevamente el discurso que pronunció Colosio días antes de su asesinato y a cuyo contenido algunos atribuyen su muerte. Suponen que Colosio anunció en ese texto su rompimiento con el gobierno y que, por tanto, en ese mismo gobierno debían encontrarse los autores intelectuales del crimen.

Fue una hipótesis que contó con amplia audiencia, pero que hasta hoy carece de pruebas. La investigación que sí se sustentó debidamente fue la que realizó el fiscal Luis Raúl González Pérez, hoy presidente de la CNDH, y que concluyó que el atentado lo realizó un asesino solitario: Mario Aburto, juzgado y encarcelado en el penal de Almoloya.

Sin embargo, hasta el día de hoy, pocos creen en la conclusión del fiscal y, en cambio, muchos sospechosistas afirman que detrás del crimen hubo una conspiración.

¿Pero qué dijo Colosio en su discurso?

Al escucharlo con atención se distingue la mano de varios asesores con intenciones diferentes. Queda claro que Colosio mandó escribir borradores a varios grupos para integrarlos, él mismo, en una versión definitiva.

El texto final resultó una pieza de tono sereno y equilibrado; en ocasiones hasta ingenua. Ahí no hay nada que pueda irritar o contrariar a un político profesional.

Lo que sí hay, y resulta evidente cuando se ve y se escucha el discurso, son las frases que Colosio enfatizó: su profundo y sincero malestar contra el autoritarismo, el burocratismo, el influyentismo y el centralismo; causantes, según él, de la corrupción y de la impunidad. Esos eran los defectos y los excesos del sistema que Colosio se comprometía a combatir mediante una reforma del poder y del presidencialismo autoritarios.

Colosio —más que una amenaza para nadie— se descubre como un hombre sensible, espiritual y compasivo, comprometido con los que sufren injusticias. Fue obvia la cruz escenográfica que mandó construir detrás de él y su deliberado empeño en establecer contacto directo, físico, sin guardaespaldas, con su pueblo. Colosio fue un priista carismático y atípico que se proponía democratizar el poder. Un grano de oro.

¿Habría logrado el presidente Colosio sus propósitos redentores?

¿El PRI que hoy nos gobierna sería el mismo después de Colosio?

Desafortunadamente, nunca lo sabremos.

alvalima@yahoo.com