Heterodoxia

Cínicos y astutos…

En La Habana está el policía bueno que ofrece diálogo y voluntad de cooperación. Mientras, en Caracas actúa el policía malo que vocifera y reprime.

Esa es la viejísima y obvia estrategia que los ancianos cubanos que dirigen la ideología antinorteamericana le han aplicado a Obama.

El truco del policía bueno y malo es arcaico, pero no por eso ha dejado de ser eficaz: Lyndon Johnson, el marrullero texano que gobernó la Unión Americana lo explicaba así: con los adversarios hay que utilizar las dos manos. Mientras con la derecha estrechamos amistosamente su diestra con la izquierda le sujetamos con fuerza los testículos. Así no podrán maniobrar.

Y en esta trampa ha caído la diplomacia norteamericana: mientras los funcionarios del Departamento de Estado son apapachados en La Habana y se inicia la apertura tecnológica y empresarial para dar aire a la empobrecida economía cubana, Nicolás Maduro mata, tortura y encarcela a sus opositores para atemorizarlos antes de las próximas elecciones.

El propósito es evidente. Por una parte dar paso al nuevo modelo cubano copiado del chino: férrea dictadura política con economía capitalista. Y
simultáneamente, asegurar en Venezuela la dictadura que proporciona los petrodólares.

Se trata de una operación cínica, audaz e inteligente, típica de los hermanos Castro que tienen más de 50 años de aplicar exitosamente esos principios.

Pero el escenario se ha ido complicando para los vetustos caribeños: el ingreso de dinero y software de Estados Unidos hacia Cuba camina con lentitud y tropiezos; mientras la represión a la oposición venezolana se ha convertido en un escándalo universal.

Es lógico que así suceda. El país idealista y juvenil que alguna vez fue Cuba, hoy es un museo de vejestorios, prostitución y miseria. En Venezuela el socialismo chavista del siglo XXI es un infierno de violencia, escasez y corrupción.

Así que parece solo cuestión de tiempo para que estas dos crisis se agudicen: la cubana, por falta de recursos, y la venezolana, por exceso de represión. ¿Cuándo y cómo ocurrirán estos desenlaces? Es una incógnita.

Pero lo que sí podemos especular es: ¿hasta cuándo le pedirá cuentas Obama a sus nuevos amigos cubanos que mecen la cuna venezolana? ¿Hasta cuándo se dará cuenta que los dos policías en realidad son solo uno? (Que vive en La Habana y tiene barbas).

Pronto lo sabremos.

alvalima@yahoo.com